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Este reportaje contiene imágenes que podrían herir la sensibilidad de algunos lectores.

Esta semana, nuestro país ganó más de 1.3 millones de dólares con el premio Earthshot, gracias a un proyecto para incentivar la conversación de los bosques. Las autoridades aseguran que utilizarán el dinero para preservar los océanos, sin embargo, aún existe un gran pendiente: Costa Rica sigue siendo el exportador #6 de aletas de tiburón en el mundo.

En el 2019, una publicación de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) indicó que 17 especies de tiburones se encuentran bajo amenaza de extinción por culpa de la sobrepesca. 

En esta lista figuran especies que se encuentran en el territorio costarricense, como el tiburón martillo, tiburón zorro y tiburón sedoso, así lo explica Randall Arauz, asesor en políticas de conservación marina.

Para poder hacerle frente a esta problemática, un grupo de diputados, entre los cuales destacan José María Villalta, Paola Vega y Silvia Hernández, propusieron el proyecto de ley 21754, que propone modificar el párrafo cuarto del artículo 1 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre (Ley 7317). 

Esto, con el fin de conseguir la prohibición de la pesca de aquellas especies declaradas bajo amenaza o en peligro de extinción por la UICN o incluidas bajo los Apéndices de la Convención Sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites). Costa Rica es un firmante de esta convención desde 1973.

El proyecto, que lleva dos años en la Asamblea Legislativa, fue dictaminado por la Comisión de Ambiente. Arauz asegura que va "por buen camino, aunque los procesos de este tipo suelen ser largos". Esperan que llegue al Plenario antes de que se acabe esta legislatura.

Sin embargo, los conservacionistas denuncian que ya pidieron al Presidente de Costa Rica que acelerara el proceso del proyecto, pero no lo hizo pese a su importancia.

"Carlos Alvarado nos pudo haber ayudado, y eso es un reclamo muy fuerte que tenemos. Le pedimos que durante el periodo de extraordinarias que acaba de terminar en julio que procurara enviar esa propuesta de ley como prioridad al plenario, debido a la urgencia que tiene arreglar esta situación, pero él no quiso", dijo el asesor.

¿Cómo se regula la pesca de tiburones en Costa Rica? 

Partiendo del convenio Cites, está definido que, para exportar carne de tiburón, el Estado debe producir un “Dictamen de Extracción No Perjudicial (DENP)”, que garantice que la extracción es sostenible. En otras palabras, debe realizar un informe que compruebe que esto no sea dañino para la preservación de la especie.

Pese a esto, todavía existen actividades de comercialización de las aletas de tiburón en nuestro territorio marino. 


Esta práctica implica cortarle las aletas a los tiburones en alta mar y desechar su cuerpo para ahorrar espacio en los barcos, pues esta parte del cuerpo es altamente cotizado, sobre todo en Asia.

Para contextualizar este valor, basta con recordar el precio en el que se venden las aletas de tiburones al otro lado del mundo: un kilo de aleta de tiburón martillo cuesta unos 80 dólares, todas las demás especies de pescado son notablemente más baratas en el mercado.

¿Quiénes y dónde lo hacen en Costa Rica?

Este tipo de comercio ocurre principalmente en Puntarenas, Guanacaste y Golfito, mediante la modalidad de pesca de palangre: "una línea muy larga, de unos 30 kilómetros, que tiran los barcos, y ahí es donde ponen los anzuelos para capturar los tiburones", detalla Arauz.

Estas actividades las realizan flotas nacionales en la zona económica exclusiva (Z.E.E.) de Costa RicaSe sabe que hay al menos 380 barcos costarricenses que se dedican a esta actividad.  

Crías de tiburón martillo. 


Vida silvestre vs. especies comerciales

El tema se agravó en el 2017, cuando Costa Rica promulgó, durante el Gobierno de Luis Guillermo Solís, un decreto que establecía que los tiburones no se consideran como vida silvestre, sino como especies comerciales. 

Según explicó Randall Arauz, esto despojó al Ministerio de Ambiente de su autoridad sobre la protección de los tiburones y a partir de ese momento, es INCOPESCA la única con la potestad sobre la gestión del manejo y conservación de estos animales. 

El problema con esto, detalla Arauz, es que se aplican leyes distintas. Al ser especies comerciales, se pueden pescar, pero "controladamente". Si fueran consideradas especies bajo la categoría de vida silvestre, su pesca sería prohibida.

Además, la ley de INCOPESCA dicta que sí se pueden pescar y extraer las aletas de tiburón siempre y cuando no se exporten a otros países. Esto agrava el problema, ya que en Costa Rica no existe ninguna ley que establezca que la venta de aletas sea ilegal. 



Los datos muestran que, desde el 1 de marzo de 2015, cuando se prohibió su exportación, hasta el 2020, Costa Rica descargó en Puntarenas 14 toneladas de aletas de tiburón martillo que después se comercializaron en el país.

"¿Cómo es esto bueno para la conservación de la especie? Prohibimos su exportación, pero seguimos permitiendo que se pesque, que se descargue y que se venda en Puntarenas. En términos biológicos, esto no tiene ningún beneficio porque igual están matando a los tiburones", añadió el experto.

Por esta razón, en el proyecto se indica que apenas un animal sea declarado en peligro de extinción, pase a las manos del MINAE.

Las voces detrás de la lucha

Fue gracias a una publicación de la bióloga Carolina Ramírez que este tema levantó polvorín en redes sociales. 

Ahora que Costa Rica gana el máximo galardón ambiental, la bióloga señala que todavía queda un tema pendiente que todavía no ha sido atendido por el Gobierno y que tampoco ha recibido el apoyo del Presidente, que ha asegurado en muchas ocasiones respaldar este tipo de iniciativas.


Según los expertos, si se continúa comercializando al tiburón martillo como se hace actualmente, la especie estará extinta dentro de 20 años.

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