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Desde hace años se ha celebrado que Costa Rica cumpliera con muchos de los objetivos internacionales de conservación terrestre; un 27% del país está compuesto por zonas protegidas, y eso ha supuesto enormes beneficios no solo para el medio ambiente, sino también para el turismo y el sector hostelero que depende de estos ingresos. Sin embargo, hay un enorme punto negro sobre ese logro: Costa Rica está muy atrasado respecto a los objetivos internacionales de conservación marina.

El país es uno de los firmantes del Convenio de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CDB). Actualmente, esta misma entidad está a cargo de supervisar que los países cumplan con los objetivos de conservación. “Para que Costa Rica alcance estos objetivos internacionales, debe asegurarse que entre un 25 y 33% de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) esté bajo algún nivel de protección”, explica Iría Chacón, bióloga y encargada de proyectos en la fundación Faico (Amigos de la Isla del Coco). Sin embargo, la realidad es otra: actualmente, Costa Rica solo protege un 2,6% de la ZEE.

Es por esta razón que desde el Ministerio de Ambiente y de Energía (MINAE) se solicitó, en 2017, ampliar la zona protegida. El proyecto actualmente se encuentra en consulta, según dicta la ley, y próximamente se abrirá una consulta pública, que estará disponible al público en el sitio web del MINAE.

¿Qué incluiría la nueva zona protegida?

Hay un beneficiado clave y primordial de esta ampliación: los montes submarinos. Estos son ecosistemas muy importantes para el bienestar del océano, ya que ahí llegan a reproducirse muchas especies de animales marinos. Estos ecosistemas también acaban siendo rutas migratorias de especies en peligro de extinción, como las pelágicas--aquellas especies grandes como los tiburones, las mantarrayas y los atunes. Los parámetros internacionales recomiendan que se proteja entre un 25 y un 33% del área denominada como ZEE. Este proyecto propone que la ampliación represente entre un 28 y un 30% de la zona.

“Múltiples estudios han encontrado que, entre más grandes sean las áreas marinas protegidas, más protección existe para las especies en todos sus ciclos de vida”, señala la bióloga.

¿A quién puede afectar?

El sector pesquero, -artesanal, palangrero, pesca de cerco y pesca turística- ha manifestado su oposición al plan. Sin embargo, desde Faico, aseguran que la afectación a estas áreas de pesca no sería significativa: “En el área donde se plantea la expansión, solo pescan los que pescan con cerco (flotas internacionales que se dedican al atún, por ejemplo), y los pescadores de palangre, que se dividen en dos grupos: los de escala mediana, cuya mayoría no se verá afectada porque solo pescan en las primeras 40 millas náuticas de la costa (y estas partes no entran en la zona ampliada) y aquellos pescadores de avanzada escala, que sí dependen de esta zona para trabajar”, defiende Chacón.

Los otros afectados serían aquellos que se dedican a la pesca de turismo y que acuden a las aguas de la ZEE en cuestión para poder trabajar. Chacón señala, sin embargo, que “los estudios muestran que estos tipos de pesca no ocurren en las zonas alrededor de la isla que buscamos proteger con este proyecto”. Detalla que la zona a ampliarse está ubicada hacia el sur de la isla, en la parte de la ZEE que colinda con la jurisprudencia del vecino marítimo, Ecuador. 

“Este esfuerzo del MINAE y del Área de Conservación Marina Cocos cuenta con el apoyo de la academia y de ONGs internacionales, ya que se basa en estudios concretos a lo largo de los años”, asegura la bióloga. Los interesados en ver estos estudios, pueden acceder a ellos en este enlace que facilita el Ministerio.

El Área de Conservación Marina Cocos tiene dos áreas silvestres protegidas: el Parque Nacional Isla del Coco, que abarca la isla de 24 km² y su espacio marino, de 1.989 km². Alrededor de este se encuentra el Área marina de manejo de montes submarinos, con un espacio de 9.649 km².

Puede ver más información en el video adjunto a esta nota.

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