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Carlos Aguirre / Consultor Desarrollo Humano Estratégico

A 211 grados el agua tan solo está caliente, pero un grado extra -212 grados- hace toda la diferencia para que hierva el agua, inclusive, es posible generar el suficiente vapor para mover una enorme locomotora.

¡Cuántos sueños, metas, anhelos e ilusiones hemos dejado de lado por llegar solo a los 211 grados! ¿Cuáles fueron esas motivaciones que nos hicieron falta para concluir de forma exitosa la meta? Sin embargo, también nos podemos preguntar cuáles fueron aquellas habilidades o competencias que pusimos en práctica para llegar a los 212 grados y, con ese vapor generado, haber movido nuestra locomotora.

Apuntemos algunas de esas competencias que debemos poner en práctica actualmente, y así, continuar moviendo nuestra propia locomotora en medio de los tiempos que estamos viviendo y de todo lo que nos cambiado la vida:

  1. Aprender a desaprender: Aquel liderazgo que nos trajo hasta acá no nos llevará más lejos. Son muchas las instituciones que desarrollan competencias novedosas y acordes a las exigencias actuales; competencias que serán necesarias durante el 2021. Por ello, resulta necesario el aprender a desaprender. El nuevo analfabeta de estos tiempos no es la persona que no sabe leer o escribir, sino quien no desea aprender. 
  2. Capacidad psicológica especial: El 20 % de la humanidad padece de enfermedades mentales. Los tiempos nos anuncian que debemos contar con una gran dosis de resiliencia, control de las emociones y tolerancia al estrés. Por lo tanto, se requieren líderes que hagan gala de un manejo psicológico extraordinario.
  3. Trabajar en su comportamiento: Parafraseando al Sr. Belbin, el éxito no está en lo que hacemos, sino en nuestro comportamiento. Desde años atrás, ya se anunciaba lo importante que un día sería todo lo concerniente a las habilidades blandas, donde el conocerse a sí mismo es una de las competencias más apetecidas. Si bien un currículo dice quiénes somos, nuestro comportamiento es lo que revela nuestra verdadera esencia. Este aspecto es algo que los líderes deben trabajar todos los días, pues es fundamental que ellos se conozcan a sí mismos con el fin de contar con equipos de alto desempeño.
  4. Cuestionar su estatus quo: Esta es una zona de comodidad que nos impide analizar dos zonas que se encuentran más adelante, a saber: la zona de aprendizaje y la de crecimiento.  Según menciona el titular de una revista, la bacteria más resistente al cambio es el estatus quo. Constantemente, un líder debe cuestionarse en cuál zona se encuentra y cómo esto puede llegar a afectar el crecimiento del equipo.

Los anteriores son solo algunos de muchos puntos que podemos enunciar, los cuales nos impiden ese grado extra tan necesario para marcar una diferencia en los equipos que dirigimos. Se trata de ese grado que nos debe motivar para convertirnos en un líder 212 grados.