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Esta estudiante demuestra que no existen límites cuando el compromiso es más fuerte que las excusas.
Entre montañas, caminos rurales y paisajes que reflejan la esencia del campo costarricense, se encuentra Salitrillos de Grifo Alto de Puriscal, una comunidad donde las tradiciones aún se conservan alrededor de la cocina y la buena compañía.
Es aquí donde vive Nelly Porras, una mujer conocida por algo que en los pueblos vale oro: tener buena cuchara.
Su nombre es sinónimo de sabor para muchos vecinos de la zona, quienes reconocen no solo su talento para cocinar, sino también la alegría y el entusiasmo que la caracterizan (ver video adjunto).
“Mi secreto para cocinar es que me gusta hacer todo con alegría. Yo canto, bailo y pongo a todo mundo a vacilar”, cuenta entre risas.
Quienes la conocen aseguran que siempre tiene una sonrisa lista para recibir a quienes llegan a su hogar o coinciden con ella en alguna actividad comunitaria.
Y es que para Nelly, cocinar va mucho más allá de preparar alimentos. Es una forma de compartir, de reunir personas y de mantener vivas las recetas y costumbres que han pasado de generación en generación.
Porque en Salitrillos, hablar de Nelly Acuña es hablar de comida hecha con cariño, de hospitalidad y de esa alegría que logra convertir cualquier encuentro en una ocasión especial.
Una mujer que, con su sazón y su forma de ser, sigue dejando huella en el corazón de toda una comunidad.