POR Rubén McAdam | 12 de junio de 2026, 18:55 PM

En las montañas de San Rafael de Heredia, rodeados de cafetales y naturaleza, visitamos Café Burio, una finca que nació gracias a la visión de Mario Marín, un hombre enamorado de los caballos, el café y las tradiciones costarricenses. Aunque desarrolló una exitosa trayectoria empresarial, nunca abandonó su interés por la caficultura. Motivado por el conocimiento adquirido durante años y por el amor a las montañas que conoció desde niño, decidió emprender en la producción de café de alta calidad. Aquella pasión terminó convirtiéndose en el legado que hoy continúa su familia.

Don Mario fue un estudioso incansable del café y dedicó buena parte de su vida a entender cómo producir un grano excepcional. Su objetivo nunca fue solamente vender café, sino crear una experiencia que reflejara el potencial de las tierras heredianas. Con esfuerzo y dedicación logró posicionar Café Burio como un proyecto familiar con identidad propia. Aunque hoy ya no está físicamente, su visión continúa viva en cada cosecha (ver video adjunto).

Un legado que continúa en familia

Tras el fallecimiento de don Mario, sus hijas asumieron la responsabilidad de continuar el proyecto. Una de ellas, Eugenia Marín, nos recibió para contarnos cómo ha evolucionado el mundo del café en los últimos años. Según explica, la industria atraviesa una transformación conocida como la cuarta ola del café, una tendencia que está cambiando la forma en que las personas consumen y valoran esta bebida. 

Más que una moda, representa una nueva manera de entender toda la cadena de producción.

La primera ola popularizó el café como un producto de consumo masivo. La segunda impulsó las cafeterías como espacios de encuentro y la tercera comenzó a destacar el origen de los granos, los métodos de preparación y el trabajo de los productores. Ahora, la cuarta ola busca integrar tecnología, sostenibilidad, trazabilidad y experiencias personalizadas, permitiendo que el consumidor conozca cada detalle detrás de la taza que está tomando.

¿Qué significa esto para Costa Rica?

Para un país con una tradición cafetalera tan fuerte como Costa Rica, esta evolución representa una oportunidad importante. Los consumidores están cada vez más interesados en conocer quién produce el café, cómo se cultiva y qué prácticas ambientales se utilizan durante el proceso. Esto favorece a proyectos familiares como Café Burio, donde cada etapa de producción tiene una historia detrás. Además, abre la puerta a que los productores obtengan un mayor reconocimiento por la calidad de su trabajo.

La cuarta ola también impulsa a los consumidores a experimentar nuevos métodos de preparación y a desarrollar un paladar más exigente. Ya no se trata únicamente de tomar café para despertar, sino de apreciar aromas, sabores y procesos productivos.

Para Eugenia, este cambio permite que el café costarricense continúe evolucionando sin perder sus raíces. Al final, la tecnología y la innovación pueden avanzar, pero la esencia sigue siendo la misma: una familia apasionada por producir una excelente taza de café.

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