POR Sebastián Durango | 11 de marzo de 2026, 18:45 PM

En las calles de Barva hay un sonido que muchos vecinos reconocen antes incluso de ver quién se acerca. Es una voz alegre que canta, saluda y lanza gritos que arrancan sonrisas mientras avanza empujando un carretillo lleno de chatarra.

Detrás de ese sonido está Ramón Avilés, un recolector que ha convertido su trabajo diario en algo más que una rutina. Cada jornada es también un momento para compartir alegría con quienes lo encuentran en el camino.

Ramón no pasa desapercibido. Mientras recorre el cantón bajo el sol o la lluvia, canta, bromea y convierte cada calle en un pequeño escenario improvisado. Su entusiasmo contagia a vecinos, comerciantes y niños que ya reconocen su voz desde lejos.

Pero detrás de esa actitud festiva hay una historia marcada por el esfuerzo. La recolección y el reciclaje de chatarra son la forma en que Ramón logra llevar sustento a su hogar y sostener a su familia.

Su trabajo, muchas veces invisible para otros, cumple además una función importante en la comunidad. Al recolectar metales y otros materiales reutilizables, contribuye al reciclaje, reduce desechos y ayuda a mantener las calles más limpias.

Ramón lo hace con orgullo. Cada paso que da con su carretillo refleja la dignidad con la que asume su oficio y el compromiso que tiene con su comunidad.

En Barva, su figura ya forma parte del paisaje cotidiano. No es solo el recolector que pasa por las calles, es también el hombre que canta, saluda y demuestra que incluso en las jornadas más duras siempre hay espacio para el optimismo.

Si desea conocer más sobre su historia y ver cómo recorre las calles de Barva con su carretillo y su voz alegre, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada de este artículo.

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