POR Rubén McAdam | 1 de mayo de 2026, 17:55 PM

En el distrito de San Gabriel de Aserrí hay un sonido que muchos vecinos reconocen de inmediato. Un megáfono rompe el silencio con una frase alegre: "Llegó Rudi, llegó Rudi el zapatero". Detrás de esa voz está Rudy Bonilla, un hombre que desde hace 40 años se dedica a un oficio que, poco a poco, ha ido desapareciendo: la zapatería artesanal.

Un oficio que nació de la necesidad

La historia de don Rudy tiene una ironía muy particular: su primer par de zapatos lo tuvo hasta los 6 años. Creció trabajando en una finca cafetalera, donde notaba las malas condiciones del calzado de sus compañeros. Fue ahí donde nació la idea. Aprendió a hacer zapatos no por tradición familiar, sino por vocación y necesidad.

Con el tiempo, ese aprendizaje se convirtió en pasión. Don Rudy dejó la finca y construyó su propio taller con sus propias manos, donde empezó a crear calzado desde cero. Hoy fabrica zapatos partiendo de ideas y diseños, especialmente calzado de trabajo para hombres y para labores en finca.

En Costa Rica, la zapatería artesanal ha ido desapareciendo con los años. La producción industrial y la importación de calzado más económico han reducido la demanda por el trabajo hecho a mano. Cada vez son menos las nuevas generaciones interesadas en aprender este oficio. Por eso, historias como la de don Rudy son cada vez más valiosas: representan a uno de los últimos zapateros tradicionales en su comunidad.

Más que un trabajo

Para don Rudy, hacer zapatos va más allá de ganarse la vida. Es lo que le dio sustento a su esposa e hijas y una herramienta para superar momentos difíciles, incluyendo la lucha contra sus propias adicciones. Hoy asegura que este oficio lo hace feliz.

Además de trabajar en su taller, don Rudy sale a vender por las calles de Aserrí. Con su megáfono y su característico anuncio, lleva su trabajo directamente a la gente, manteniendo viva una tradición que se resiste a desaparecer.

Para conocer de cerca la historia de don Rudy y escuchar el sonido del megáfono que lleva cuatro décadas recorriendo Aserrí, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.

Quienes deseen contactar a don Rudy pueden comunicarse al 6327-9350.

Lea también

MasQN

Baudilio, el vecino al que todos buscan cuando algo duele

A sus 71 años, este vecino se convirtió en un referente de ayuda en su comunidad, donde su nombre circula de boca en boca entre quienes buscan alivio.