POR Luis Jiménez | 4 de mayo de 2026, 15:02 PM

Lo que debía ser un paseo ordinario se convirtió en una experiencia devastadora para Sandra Carvajal, vestuarista de Teletica, quien perdió a su perro Gianni —de 14 años— tras ser atacado por un pitbull mientras caminaban por la vía pública este domingo.

Según relató Carvajal, el ataque ocurrió en cuestión de segundos al pasar frente a una propiedad. Un perro de raza pitbull, que aparentemente no contaba con el debido resguardo, logró alcanzar a Gianni a través de un portón sin mecanismos de seguridad. El animal lo sujetó y lo jaló hacia el interior de la vivienda, impidiendo cualquier intento de intervención. Gianni falleció en el lugar.

Ante este tipo de situaciones, la doctora Liliana Céspedes Guevara, coordinadora nacional del programa de bienestar animal del Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA), explicó a Teletica.com que la normativa vigente en el país establece obligaciones claras para todos los propietarios de mascotas.

“Todos los animales que andan en vía pública tienen que ir con correa, independientemente del tamaño o la raza y los dueños de perros que representen un riesgo deben contar con medidas adecuadas de contención dentro de sus propiedades.

"Estas medidas incluyen no solo la colocación de rótulos de advertencia, sino también barreras físicas como mallas y portones seguros que impidan que el animal pueda salir o atacar a terceros. Cuando yo tengo un animal que representa un riesgo, tengo que tener todas las medidas de contención para evitar que ocasione una lesión”, afirmó Céspedes.

En caso de que ocurra un ataque, SENASA recomienda interponer una denuncia formal.

“La persona debe presentar la denuncia porque necesitamos la dirección exacta del lugar donde pasaron los hechos para evitar que esto vuelva a suceder. El proceso puede realizarse mediante un formulario disponible en el sitio web (www.senasa.gov.cr) de la institución o de forma presencial en sus oficinas", detalló Céspedes.

Tras la denuncia, se pueden emitir órdenes sanitarias que incluyen la evaluación del animal agresor y la exigencia de mejoras en las condiciones de resguardo. 

Según la doctora, un comportamiento agresivo de este tipo no es deseable en un animal de compañía y requiere valoración profesional.

Finalmente, Céspedes indicó que la responsabilidad recae en los dueños de mascotas, tanto de quienes transitan con sus animales en espacios públicos como de quienes los mantienen en sus viviendas. 

También aclaró que la agresividad no depende exclusivamente de la raza, sino de factores individuales como la crianza, el entorno y el manejo del animal.

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