POR | 28 de abril de 2026, 16:03 PM

Rodolfo Brenes, doctor en Ciencias Jurídicas.

Hacia 1450, un orfebre alemán inventó una máquina capaz de hacer copias de la Biblia, mucho más rápido de lo que podía hacerlo cualquier monje copista de la época. El artefacto de Johannes Gutenberg presionaba el papel contra tipos con tinta para imprimir, de donde derivó su nombre de “imprenta”. Hoy es considerada una de las principales innovaciones que impulsaron el desarrollo de la humanidad.  

El invento permitió la publicación de libros, panfletos y luego periódicos y revistas, así que progresivamente el término “imprenta” pasó a designar no solamente a la máquina, sino también a la actividad editorial. Más adelante, a mediados del siglo XVII, comenzó su conceptualización como un derecho reivindicable, merecedor de tutela jurídica, primero denominado “libertad de imprenta”, después “libertad de prensa”, y luego más ampliamente “libertad de expresión”.   

La publicación y edición permitió el surgimiento del periodismo, una nueva profesión consistente en recabar información para ponerla en conocimiento del público, así como en la comunicación de ideas y de opiniones sobre las más diversas cuestiones de interés público. El desarrollo tecnológico ha ido agregando paulatinamente nuevos medios para comunicar y difundir informaciones: la radio, la televisión, internet y las redes sociales.  

Hoy en día, la libertad de prensa es considerada como un pilar de todo sistema democrático, y el periodista como un actor social fundamental, llamado a ejercer un control ciudadano sobre el poder político, al punto de que a la prensa se le conoce también como el “cuarto poder”.  

Se quiere decir con ello que, además de los poderes formales constitucionalmente creados (legislativo, ejecutivo y judicial), existe uno más, informal, pero real y efectivo, ejercido por los periodistas, que no solamente informan y opinan, sino que, además, velan porque el Estado no incurra en abusos, disfunciones y excesos, lo cual contribuye a sostener la confianza de la ciudadanía.   

¿Qué tienen en común el caso 'Watergate', que motivó la renuncia de Richard Nixon como presidente de los Estados Unidos; el caso de Jeffrey Epstein, pedófilo multimillonario vinculado con personalidades de la élite mundial; el caso del productor hollywoodense Harvey Weinstein, que despertó el movimiento '#MeToo'; o el caso 'FIFA Gate', sobre corrupción dentro de la FIFA? Que todos fueron revelados gracias al trabajo de la prensa.  

Estos ejemplos ilustran la vital importancia de la libertad de prensa, y muestran que no es simplemente un principio abstracto, una cuestión que no se relaciona con nosotros, sino todo lo contrario.  En realidad, se vincula de manera intrínseca con la libertad de cada persona, siendo inclusive un elemento indispensable para que podamos ser realmente libres y autónomos, pues el conocimiento de los hechos (reales, no manipulados) nos permite formar opiniones y tomar decisiones.  

ese es precisamente el rol del periodista: informar a la ciudadanía sobre los temas de interés público que ignora, sobre lo que realizan el Estado, el gobierno y los funcionarios públicos, no según la comunicación oficial, conforme a lo que el poder político quiere decir para imponer un relato, cuando no su propaganda, sino de manera crítica e independiente, pues solamente así se cumple con la función pública que tiene en sus manos la prensa.  

Epróximo 3 de mayo se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa, en un contexto de amenazas múltiples y complejas. Según Reporteros Sin Fronteras, decenas de periodistas siguen siendo encarcelados o asesinados cada año en el mundo. En algunos países, la prensa opera bajo un control opresivo del Estado, que la convierte en instrumento de su propaganda, pervirtiendo así su naturaleza. Son muchas las dictaduras y autocracias donde la libertad de prensa no existe; ahí se simula su existencia…  

Inclusive, en países democráticos, la prensa libre e independiente se encuentra bajo ataque, de manera directa, mediante la deslegitimación y la ofensa; y de manera indirecta, usando la publicidad oficial como mecanismo de “premio y castigo”, abusando de controles oficiales, fomentando procesos de concentración de los medios de comunicación en manos de unas cuantas personas o grupos económicamente poderosos, afines al gobierno de turno, como sucedió en la Hungría de Viktor Orbán, impulsor de la llamada “democracia iliberal”.  

Así que ya lo sabe. La libertad de prensa no es solamente cuestión de periodistas; lconcierne también a usted, y de ella depende, en cierta medida, su propia libertad. 

Las opiniones expresadas por nuestros colaboradores corresponden únicamente a sus opiniones y no reflejan las de Teletica.com, su empresa matriz o afiliadas.

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