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A unos turistas en Manuel Antonio, Puntarenas les hizo gracia poner comida en el suelo para que un mono tití bajara del árbol a comérsela. El animal, tentado por el alimento, descendió y lo ingirió. La foto para el turista quedó espectacular, pero lo que no sabe es que este primate, gracias a acciones como esa, se fue acostumbrando a bajar a las aceras, y luego, al intentar cruzar una calle, murió atropellado.​

Esta historia nos la contó el veterinario Mauricio Jiménez, del Hospital de especies menores y silvestres de la Universidad Nacional.

Él es parte de un grupo de personas que están organizadas y preocupadas por la problemática de muertes de vida silvestre en carretera y en el cableado eléctrico.

El problema, en cifras

En un solo año, 7.154 animales silvestres murieron electrocutados, según datos de la Guía para la Prevención y Mitigación de la Electrocución de la Fauna Silvestre por Tendidos Eléctricos en Costa Rica 2020 del Ministerio del Ambiente y Energía (MINAE).

En concreto, se identificaron casos de muerte por electrocución de 993 ardillas, 947 monos, 603 zorros, 463 martillas y 260 perezosos.

Además, 167 garrobos, 140 serpientes, 130 iguanas, 724 zanates, 617 palomas, 457 zopilotes y 301 pájaros "pechoamarillos" se electrocutaron entre junio de 2018 y junio de 2019.

Esther Pomareda, bióloga regente del Centro de Rescate y Santuario de Las Pumas en Cañas, Guanacaste, está en la primera línea de atenciones que recibe algunos de estos animales.

“Anualmente, el promedio que recibimos en el centro de rescate son 300 animales. Este año, llevamos 316 animales y probablemente terminemos en 350. Las causas de ingreso son muy variadas, sin embargo, la electrocución y el atropello han ido aumentando durante los últimos 10 años. De la totalidad, un 5-7% son electrocutados y 25% son atropellados”, comentó Pomareda.

Las seis especies de felinos que hay en Costa Rica han sido atropellados, desde la más difícil de observar que es el tigrillo, hasta la especie más grande, el jaguar. “La mitad de la base de datos son manigordos, de esos mueren casi el 95%”.

Para el jueves, 14 de octubre se habían registrado 40 manigordos atropellados este año en las diferentes rutas del país. Desde cachorros de cinco meses, hasta felinos adultos. La ruta más mortal es la de Tárcoles-Esterillos, en la cual han fallecido 37 de estos animales.

Esteban Brenes, director de Fundación Costa Rica Wildlife, cuenta que ya son 25 las dantas que han fallecido atropelladas en los alrededores del Cerro de la Muerte este año. En la mayoría de estos casos, la esperanza de vida es prácticamente nula: “Todas las dantas atropelladas han fallecido”, aseguró.

Diferentes organizaciones nacionales se encargan de rescatar y ayudar a animales silvestres. Teletica.com contactó con algunas de las principales para analizar su trabajo desde distintos puntos del país. A continuación, compartimos su lectura de la situación. 

Proyecto Asís (San Carlos)

Adriana Aguilar de Proyecto Asís, ubicado en San Carlos, comenta que los casos más frecuentes que reciben son las electrocuciones de perezosos de dos dedos. Es muy lamentable porque muchas son mamás perezosas que mueren tanto ellas, como sus crías.

“Desde que este tema se empezó a dar con frecuencia, al menos dos veces al mes quisimos acercarnos con la empresa que nos provee el servicio de electricidad que en este caso es Coopelesca y exponerles la situación. Este año hemos tenido mayor acercamiento con miras de firmar un acuerdo de cooperación sin embargo sentimos que es un problema que tenemos que hablar ante la sociedad para que como ciudadanos seamos agentes de cambio”, comentó Aguilar.

Para Adriana, la manera de ayudar a solucionar esta problemática es reportando la situación y divulgándola: “Muchas veces vemos que pasan situaciones así y nos quedamos callados, tal vez porque no nos afecta directamente a nosotros".

Centro de Rescate y Santuario de Las Pumas (Cañas)

Esther Pomareda es veterinaria del Centro de Rescate y Santuario de Las Pumas en Cañas, Guanacaste. Además del montón de felinos que recibe atropellados, cuenta que, de los animales electrocutados, destacan los monos congo y los perezosos.

“En algunas ocasiones llegan vivos y se trata de hacerles cirugía, si el animal logra sobrevivir a ese proceso, se hace toda la rehabilitación para devolverlo al bosque”, indicó.

Al recibir tantos casos de este tipo, empezaron desde hace ocho años junto a otros grupos de rescatistas a hablar con el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) y el Ministerio del Ambiente y Energía (MINAE).

“Queremos desarrollar más pasos de fauna tanto aéreos como subterráneos. Ya el país está trabajando en esto y se está impulsando en las nuevas obras de construcción de ampliaciones de carreteras todas estas medidas ambientales. Pero donde está el problema es en las vías existentes, que sabemos que hay mucho impacto. Estamos trabajando con CONAVI para que, así como hay ítems de mantenimiento de alcantarillas, haya ítems para poder adaptar alcantarillas que funcionen como rutas de paso inferiores (poniendo pasarelas) y la instalación de pasos aéreos o mallas”, mencionó Pomareda.

SalveMonos (Guanacaste)

SalveMonos está en presente en las comunidades costeras del Pacífico Norte (Guanacaste). Marcela Rodríguez y Simona Daniele forman parte de la organización.

Rodríguez explica que esta problemática empieza a raíz de la pérdida de hábitats de los animales que luego terminan buscando otras rutas para desplazarse y conseguir alimentos.

Ellas trabajan mayoritariamente con monos congos, que son los más afectados en la zona. “Los congo son una especie sombrilla, porque sabemos que protegiendo a los monos congo, estaríamos protegiendo a otras especies. Lo que hemos visto es que ellos buscan otras opciones, como bajar al suelo, y empiezan a caminar por techos de casas, luego se van a cables, al principio por cables seguros (telefonía e Internet), que están a un metro de los cables no seguros y terminan muriendo en los cables peligrosos”.

Han estado trabajando con las compañías eléctricas y, tras 17 años, concluyen que la única opción factible para que haya cero muertes es el tendido subterráneo.

“Ya sabemos cuáles soluciones funcionan y cuales son inútiles. No hay otra manera para prevenir la muerte de monos que poner el cableado bajo tierra, porque el cable, al ser aislado, es un gasto enorme que dura poco tiempo, e igualmente no nos protege a nosotros, en cambio el cableado bajo tierra nos protege también a los humanos ante casos de tsunami y temblores”, dijo Simona Daniele.

La italiana radicada en Costa Rica criticó al país por venderse como un país verde con una producción de energía eléctrica limpia, pero que tiene una distribución muy sucia porque mueren miles de animales al año electrocutados.

“Yo ya no puedo más, porque sigo recibiendo animales, el veterinario sigue trabajando gratis todo porque la compañía de luz no quiere ponerse al día ni dar soluciones viables”, finalizó.

Traumatismos evidencian exceso de velocidad

El veterinario Mauricio Jiménez, del Hospital de la Escuela de Veterinaria de la Universidad Nacional, asegura que los traumatismos que tienen los animales atropellados evidencian un exceso de velocidad de los conductores.


En el video adjunto, el veterinario explica las lesiones que tiene el manigordo, tanto en la cabeza, como en las extremidades y en la columna.

“Se evidencia de que fue impactado por un vehículo a muy alta velocidad ya que presenta varias fracturas no sólo en su cabeza sino en sus extremidades y en la columna. Es importante que tomemos en cuenta que el conducir a altas velocidades cerca de los parques nacionales y refugios de vida silvestre es poner en riesgo la fauna costarricense. Estos animales silvestres sufren antes de morir y, además, sus poblaciones están decreciendo”, señaló el veterinario.

Cuando un animal llega al hospital, se le hace una valoración sobre cuál sería su probabilidad de sobrevivencia y de reincorporación al hábitat natural.


“En el caso de las electrocuciones, muchos animales tienen lesiones que se van manifestando a los días, la electricidad entra y causa una muerte celular que va por el sitio de entrada hasta el de salida. Entonces muchos de los animales puede ser que se recuperen de la fase inicial, pero muchos de ellos, al igual que ocurre con los seres humanos, podrían acabar perdiendo algunas de sus extremidades, entonces ¿qué ocurre después de haber pasado todo este proceso? Posiblemente haya que amputar a alguno de esos animales y esto significa que no podrá volver a su habitat natural”, acotó el especialista.

Dependiendo de la edad, va a costar más que un animal se reincorpore a su hábitat. Si son animales muy jóvenes o que están en desarrollo, se les hará más díficil que a un animal que sea adulto y ya estuviera acostumbrado a cazar y sobrevivir en la naturaleza.

Los recursos para financiar estas millonarias operaciones, que cuestan mucho más que las de un perro o gato atropellado porque se necesita más personal y más equipos, son cubiertos por oenegés y por el MINAE.

¿Qué soluciones propone el MINAE?

La bióloga de vida silvestre, Shirley Ramírez Carvajal, de la comisión Nacional de Gestión de la Biodiversidad del MINAE nos mostró la nueva guía de “Prevención y actuación ciudadana ante electrocuciones de fauna silvestre en tendidos eléctricos” (ver PDF adjunto).

Este documento explica la problemática y brinda recomendaciones a las empresas de electricidad para prevenir futuras muertes de animales.

“Desde MINAE junto a otras organizaciones estamos buscando soluciones que sean efectivas y que sean lo que todos queremos: que no se electrocuten animales. Todos estamos en esa misma línea. Nosotros como MINAE estamos tratando de impulsar procesos para que las empresas asuman sus responsabilidades y para que hagan lo que tengan que hacer. Y que la sociedad civil apoye en los procesos para poder saber cuáles son esos puntos calientes donde se producen muertes de animales silvestres por electrocución”, amplío Ramírez.

Los ciudadanos pueden reportar casos de animales electrocutados y atropellados en el sitio web: www.sitada.go.cr Esto ayuda a las autoridades a detectar los sitios “calientes” donde mueren más animales.

“Uno de los problemas que se tiene es que las empresas no saben exactamente donde se dan las electrocuciones porque se dan cuenta solamente cuando la electrocución del animal provoca la pérdida del flujo eléctrico. Por es razón es tan importante que las personas lo reporten para saber dónde se necesitan pasos de fauna o un cableado semi- aislado. Pero muchísimos de los casos pasan desapercibidos, por eso necesitamos que la sociedad civil nos apoye para poder indicarle a estas empresas dónde se están dando las electrocuciones para que ellos tomen las medidas correctivas”, subrayó.


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