Por Alejandro Umaña Rojas 29 de abril de 2026, 9:36 AM

En el Golfo Dulce, frente a Puerto Jiménez, un antiguo buque permanece anclado en una bahía donde incluso los cocodrilos forman parte del paisaje. Se trata del MODOC, una embarcación que hoy cumple una misión radicalmente distinta a la que tuvo en sus orígenes.

Construido en 1944, este barco sirvió a la milicia estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial como remolcador de rescate. Décadas después, en 2019, fue adquirido por la organización Earthrace Conservation, que lo transformó en un centro de operaciones para la conservación marina. Desde esa plataforma, su tripulación protege las aguas del Pacífico sur y el ecosistema que alberga más de mil especies.

El capitán del MODOC

Al mando del barco está el neozelandés Pete Bethune, reconocido por su trayectoria en operativos internacionales contra la pesca ilegal, la caza furtiva y el tráfico de vida silvestre. 

En 2009, Bethune navegó hasta la Antártida para enfrentar actividades balleneras, aliado con Sea Shepherd. Fue arrestado tras abordar un barco japonés y, después de cinco meses en prisión, retomó sus misiones conservacionistas.

Su llegada a Costa Rica no fue casual. El propio entonces ministro del MINAE, Carlos Manuel Rodríguez, lo convenció de establecer un acuerdo formal con el país.

"Llegué aquí justo antes de la pandemia y nos reunimos con el ministro (Carlos Manuel) Rodríguez (MINAE). Él me convenció de firmar un acuerdo para apoyar a los guardaparques en Costa Rica por dos años. Posteriormente, ese acuerdo se ha renovado varias veces. Y ahora tenemos un acuerdo de cinco años con Costa Rica para apoyarlos en sus áreas marinas y también en los bosques", indicó Bethune.

Desde 2020, el MODOC opera en Costa Rica como aliado del SINAC y del Servicio Nacional de Guardacostas. Su tripulación está conformada por jóvenes voluntarios extranjeros que participan en expediciones tanto en el mar como en tierra.


Uno de ellos es Maeko Petignat, originario de Francia, quien cumple funciones de vigilancia mediante el uso de drones. Su labor consiste en monitorear embarcaciones en el Pacífico y alertar a las autoridades cuando detecta actividades sospechosas.

"Tengo un lente súperbueno en mi dron. Puedo hacer zoom hasta 26 veces. Así que desde una larga distancia puedo simplemente hacer zoom sobre el palangrero. Ellos no me van a detectar y yo puedo ver el nombre, de dónde viene, qué están haciendo, si hay palangre en el agua, si están recogiendo la línea, si hay peces...

"Grabamos todo. Recolectamos la mayor cantidad de pruebas que podemos y después hacemos como un informe o una presentación, y podemos ir y decir: “Miren, esto es lo que encontramos, esto no está correcto, y tenemos pruebas de ello", explicó Petignat.

Las misiones no se limitan al mar. El equipo también ha incursionado en parques nacionales como Corcovado y Santa Rosa, donde han participado en operativos contra cazadores y mineros ilegales.

El grupo también cuenta con un perro de búsqueda llamado Appa, entrenado por el ejército estadounidense, que apoya las operaciones en terreno.

Recientemente, el MODOC inspeccionó líneas de palangre en el Pacífico. El resultado fue contundente: 7 de cada 10 anzuelos utilizaban carnada viva dentro de la zona costera donde esta práctica está prohibida.

Los detalles de esta investigación serán presentados en una segunda entrega.

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