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Carlos Aguirre / Consultor Desarrollo Humano Estratégico

“Habiendo ganado trece veces antes duele menos perder, pero es verdad que los años pasan y nada es eterno. Sé que cada edición voy a tener menos posibilidades de ganar, aunque este año tenía una opción importante”, expresó el de Manacor que, tras hablar, regresó a su hotel y este sábado volará a Mallorca para analizar y descansar después de una intensa gira sobre arcilla. “No soy una persona que dramatice cuando pierdo, ni que me exalte cuando gano. En este deporte debes estar preparado para ambas cosas porque cada día que saltas a la pista estás expuesto. El año que viene espero volver con la ilusión y el trabajo necesario para darme una oportunidad” Rafael Nadal, 11 de junio 2021, París.

Si tomásemos estas declaraciones de uno de los mejores tenistas de la historia como lo ha sido Rafael Nadal y las llevásemos al campo profesional o al personal, cuántos aprendizajes podríamos sacar de dichas declaraciones de aceptación después de haber sido derrotado.

Actualmente, observamos el desempeño de profesionales que ya no son las personas correctas en el puesto correcto, lo cual implica pérdidas para la organización que representamos y, en muchas ocasiones, hasta para un país entero.

¿Cómo no caer en este conformismo que termina por convertirnos en la persona equivocada en la posición correcta? ¿Quiénes son los responsables de contar hoy con colaboradores que ya rinden en su puesto, pero no pueden y tampoco quieren dar unas declaraciones de aceptación?

Para esto, la única solución es un aprendizaje constante. El conocimiento es un activo que se deprecia y, por ello, la plusvalía es entonces el aprendizaje permanente que evita quedarnos obsoletos.

Hoy más que nunca debemos enseñar desde edades muy tempranas a convertir a los futuros colaboradores en personas más empleables y menos empleados, quienes entiendan que no deben quedarse en una empresa que no los hace felices y que, en algunos casos, ya no son ese colaborador que va a llevar a la empresa a un siguiente nivel; esto requiere, primero, de una dosis de profundo respeto con uno mismo y, luego, de honestidad con la institución.

Son muchas las corporaciones que actualmente se preocupan por el desempeño de sus colaboradores, por aquellos que quieren seguir aprendiendo a pesar de sus equivocaciones, para que, al final, tanto la misma empresa, el país y el colaborador sean los beneficiados.

Cómo no dramatizar lo que nos pasa cuando no estamos preparados para lo contrario, para aceptar, cambiar, modificar y aprender. No es posible hacerlo y, por eso, vemos organizaciones que no crecen ni alcanzan su máximo potencial.

Estamos en el mundo donde el aprender es cada día más fácil y barato o menos costoso que hace un año atrás, inclusive, depende de nosotros mismos el aceptar si seguimos siendo la persona correcta para la empresa correcta.

¿Cuenta su organización con los colaboradores adecuados?

¿Soy la persona correcta en la posición que desempeño?

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