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Carlos Aguirre / Consultor Desarrollo Humano Estratégico

Si revisamos la literatura, nos encontraremos con muchas clases de liderazgo. Aunque estos tipos no son infinitos, cada época parece traer un sinfín de apellidos que le ponemos al liderazgo, algunos inclusive no se han podido desarrollar a profundidad en aulas o las empresas debido a lo cambiante de los tiempos. Solo por mencionar algunos de los tipos que se escucha muy poco, se encuentra el líder ambidiestro y el líder con redarquía.

Sin embargo, otras denominaciones sí son muy acordes a la época que estamos pasando, tales como líder en crisis, líder en tiempos difíciles y líder en incertidumbre; otros quizás más conocidas y del día a día son: líder 360 grados, líder emocional, líder situacional, líder conversacional y líder coach.

Al buscar la palabra “líder”, nos aparecerán aproximadamente 354 000 000 (trescientos cincuenta y cuatro millones) de enlaces relacionados con algo imposible de leer. Lo que sí es cierto es que le atribuimos un peso muy importante en nuestro quehacer diario a la palabra “líder”, una responsabilidad enorme, y quizás muchos se preparan para llegar a convertirse en uno.  Esta palabra tampoco puede faltar en los procesos de reclutamiento, donde se va mucho más allá de una entrevista, pues además se practican los llamados “assessment centers”, que no son más que una prueba para conocer las habilidades o las competencias de ese candidato, dentro de las cuales no puede faltar el cómo esa persona ejerce su rol de líder.

Entonces, si llevamos lo anterior al plano de los deportes, estaríamos hablando de un súper atleta, donde se podría seguir la siguiente analogía:

Un triatlonista mezcla tres disciplinas deportivas en una misma prueba: la natación, la carrera a pie y el ciclismo. Su competencia se realiza de forma individual y esto resalta su resistencia como deportista.

El heptatlón es una competición del atletismo actual que consta de siete pruebas, las cuales son realizadas en dos días consecutivos por el mismo atleta.

El decatlón es una competencia del atletismo actual que consta de diez pruebas efectuadas en el transcurso de dos días consecutivos por el mismo atleta.

Si hoy les estamos exigiendo tanto a los líderes de las organizaciones y las pruebas para seleccionarlos son tan rigurosas, entonces también tenemos la responsabilidad de desarrollar a todos aquellos que ya están en las empresas.

De igual forma, si no estamos en una empresa y más bien somos emprendedores, dueños de nuestros propios negocios, debemos aplicar la autogestión en el desarrollo de esta competencia para convertirnos en líderes. Asimismo, nosotros estamos llamados a trabajar fuertemente en dicha competencia, ya que los tiempos actuales necesitan contar con ese líder súper atleta. Una de las habilidades que más debemos desarrollar es la de aprender a aprender y la de aprender a desaprender.

El liderazgo es algo que debe enseñarse desde edades tempranas en las escuelas y los colegios, con programas robustos en las universidades, para que así las empresas luego cuenten con profesionales que se sepan no solo desarrollar una actividad, sino, además, liderarla.

Durante mucho tiempo, la palabra “líder” seguirá siendo una de las más buscadas en los profesionales, por lo tanto, somos los primeros responsables en desarrollarla en nosotros mismos.