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Carlos Aguirre / Consultor Desarrollo Humano Estratégico.

La pandemia ha dejado un mundo cada vez más cambiante y competitivo, donde la capacidad de adaptarse a estos nuevos retos será la clave del éxito para las organizaciones del futuro. Si, por el contrario, nosotros nos aferramos a esquemas mentales y estructuras organizacionales pasadas, quedaríamos atascados y al borde de la desaparición.

Con la Guerra Fría nació el mundo "VUCA", es decir, volátil, incierto, complejo y ambiguo. Posteriormente, se le agregó una hache (“h") al final, que corresponde a la hiperconexión generada por las nuevas tecnologías. En la actualidad, podemos denominar nuestro mundo como "BANI", que se traduce en fragilidad, ansiedad, mundo no lineal e incomprensible.

Para movernos en este mundo "BANI" es vital aprender a desaprender, es decir, movernos en la misma dirección del entorno, aunque esto implique dejar a un lado todo los paradigmas que dábamos por sentado.

¿Cuál es el rol de los líderes? 

En el 2020, un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) sobre hallazgos del liderazgo reveló que muchos líderes continúan aferrándose a comportamientos que podrían haber funcionado alguna vez, pero que ahora obstaculizan el talento de sus colaboradores.

Ante este panorama, las empresas serán las encargadas de apoyar a los líderes para que actualicen sus formas de trabajar y así lograr el éxito dentro de una nueva economía digital. Para ello, se debe considerar los siguientes aspectos:

  1. Estrategia corporativa - vencer las probabilidades. Enfocarse en casos de negocio exitosos y, para ello, determinar qué significa ganar para la empresa.
  2. Compromiso con la junta - ayudar a los directores a ayudar al negocio. Preguntarse si las juntas directivas existentes son las necesarias y van a ayudar a dirigir la empresa.
  3. Interesados externos - centrar el largo plazo del por qué. Entender por qué se trabaja y así reforzar el propósito de la organización.
  4. Normas personales de trabajo - hacer solo lo que yo puedo hacer. Trabajar en el manejo de las emociones es vital, pues los líderes y los colaboradores pueden frustrarse por su rol dentro de la organización.
  5. Equipos y procesos - colocar la dinámica frente a la mecánica de lo que se debe hacer. Un buen líder debe ser resolutivo, defender de los sesgos y ser coherente.
  6. Alineación organizacional - el rol principal hoy de las organizaciones tiene que ver con la gente. La tarea del líder es emparejar el talento con el valor. 

¿Qué sigue para las empresas?

En la transformación digital, muchas empresas se equivocan al centrarse en los equipos o la infraestructura, que, a pesar de ser necesarios, no son tan importantes como entender el avance de la digitalización, las acciones de los competidores y los cambios en la fuerza laboral.

Todavía encontramos líderes desconectados de la realidad que tienen el control sobre las decisiones estratégicas, pero esto no será por mucho tiempo. La necesidad de cambio es urgente y el tiempo para estos líderes que se aferran a las viejas formas de trabajar se está agotando.

Se encuentran las siguientes conclusiones:

      Existe una brecha entre el pasado y el futuro por superar. Trabajar en las habilidades digitales es solo el primer paso, pues también se requiere una transformación desde el ser y el hacer.

     Aferrarse a un liderazgo que controla y no escucha, genera puntos ciegos en las organizaciones.

     Adaptarse a nuevas formas de trabajar, aumenta la colaboración entre equipos, la transparencia y la autenticidad.

     Un correcto liderazgo permitirá que las organizaciones participen activamente en la transformación digital.