¿A qué hora comen los costarricenses? Así se comparan nuestros horarios con otros países
Especialistas en nutrición señalan que, más allá de una hora específica, lo importante es mantener horarios regulares que permitan cubrir adecuadamente las necesidades energéticas del organismo.
Desayunar antes de salir de casa, almorzar al mediodía y cenar al finalizar la jornada forman parte de la rutina diaria de miles de costarricenses. Sin embargo, los horarios de alimentación varían considerablemente entre países, lo que genera una pregunta frecuente: ¿existe una hora correcta para cada tiempo de comida?
En Costa Rica, el desayuno suele realizarse entre las 6:00 y las 7:00 de la mañana, una práctica similar a la observada en países como Japón y Estados Unidos, donde las jornadas laborales y educativas comienzan temprano (ver video adjunto).
De acuerdo con comparaciones internacionales, los costarricenses acostumbran desayunar alrededor de las 6:30 a. m., almorzar al mediodía y cenar cerca de las 7:00 p. m. En Japón los horarios son similares, mientras que en países como España y Argentina las comidas suelen realizarse mucho más tarde.
Por ejemplo, en España el almuerzo generalmente ocurre cerca de las 2:30 p. m. y la cena alrededor de las 9:30 p. m. Una situación parecida se presenta en Argentina, donde las cenas también suelen extenderse hasta horas más avanzadas de la noche.
Especialistas en nutrición señalan que, más allá de una hora específica, lo importante es mantener horarios regulares que permitan cubrir adecuadamente las necesidades energéticas del organismo.
Aunque el desayuno es considerado una comida importante por muchos expertos, los nutricionistas destacan que el almuerzo continúa siendo uno de los tiempos de alimentación más relevantes para gran parte de los costarricenses, ya que suele concentrar la mayor cantidad y variedad de nutrientes consumidos durante el día.
Los horarios de alimentación también están estrechamente relacionados con factores culturales, familiares y laborales. Cada país desarrolla rutinas distintas de acuerdo con sus costumbres, estilos de vida y dinámicas sociales.
Los especialistas coinciden en que no existe una hora universal para comer. Lo fundamental es mantener una alimentación balanceada, evitar saltarse comidas de forma habitual y adaptar los horarios a las necesidades de cada persona.
Más allá del reloj, las comidas continúan siendo un espacio para compartir en familia, fortalecer vínculos y recargar energías para las actividades diarias, una costumbre que se vive de manera distinta en cada cultura, pero que conserva la misma importancia alrededor del mundo.


