POR Eric Corrales | 7 de abril de 2026, 17:28 PM

El Hospital Maximiliano Peralta Jiménez logró atender con éxito un complejo caso de acretismo placentario, una condición poco frecuente que representa un alto riesgo para la vida de la madre y el bebé, mediante una cirugía de alta complejidad que se extendió durante cerca de cinco horas.

La intervención, realizada el pasado 19 de marzo, requirió la articulación de un equipo multidisciplinario conformado por especialistas en ginecología y obstetricia, anestesia, neonatología, urología y cirugía vascular periférica, así como personal de enfermería, laboratorio, farmacia y radiología

Gracias a esta coordinación, tanto la madre como el recién nacido evolucionaron favorablemente, fueron dados de alta y ya se encuentran en su hogar.

De acuerdo con los especialistas, el acretismo placentario ocurre cuando la placenta se adhiere de forma anormal al útero e incluso puede invadir órganos cercanos, lo que aumenta el riesgo de hemorragias severas si no se detecta oportunamente.

La doctora Claudia Fisher Gutiérrez, ginecoobstetra del centro médico, explicó que "el caso fue identificado durante el control prenatal de una paciente joven, vecina de Taras de Cartago, con sospecha de placenta previa total asociada a esta condición. Tras estudios complementarios, se confirmó el diagnóstico y se planificó la intervención".

Lea también

Nacional

Siguen los atrasos: empresa aún no logra iniciar diseño de nuevo Hospital Max Peralta

Desde el 3 de octubre de 2025 la Caja Costarricense de Seguro Social dio la orden de inicio para la obra.

“Cuando hay profundidad en la placenta, es fundamental determinar hasta dónde se extiende, ya que puede alcanzar la vejiga u otros órganos adyacentes, comprometiendo la salud de la madre y el bebé. Detectarlo a tiempo permite evitar emergencias con sangrados profusos y complicaciones innecesarias”, detalló la especialista.

Por su parte, la doctora María José Paniagua dijo que este tipo de procedimientos "exige alta precisión y coordinación"

Según indicó, este es apenas el segundo caso de este tipo resuelto con éxito en el hospital en aproximadamente dos décadas.

Tras la cirugía, la paciente permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) como medida preventiva, donde se mantuvo estable, hasta que le dieron la salida.

El doctor Ruddy Canales Vargas, jefe de la sección de cirugía, subrayó el papel clave de las distintas especialidades involucradas. 

Explicó que el equipo de urología se encargó de proteger las vías urinarias, mientras que cirugía vascular periférica controló la circulación del útero para facilitar la labor de los ginecólogos y neonatólogos durante la extracción del bebé y el útero.

“Lo más gratificante es que tanto la madre como el hijo salieron en excelentes condiciones y pudieron regresar a casa”, expresó el especialista.

Lea también

Nacional

Estos son los hospitales que recibirán inversiones, según nuevo portafolio de la CCSS

La Junta Directiva de la institución autónoma aprobó un plan con los proyectos que pretende desarrollar en la próxima década.

La paciente, Pamela Montoya, contó que el diagnóstico generó preocupación en su familia, aunque el resultado final fue positivo. 

“Sabíamos que era algo complejo, pero todo salió perfecto. Estamos muy agradecidos con Dios y con el hospital”, dijo.

Por su parte, el recién nacido permaneció hospitalizado durante dos semanas adicionales para ganar peso antes de recibir el alta médica.

El esposo de la paciente, Roberto Carlos Nájera, también relató la incertidumbre vivida durante el proceso: “Estuve muy inquieto, pero el personal médico siempre nos brindó información y tranquilidad. El trato fue excelente y eso nos ayudó a salir adelante”.

Finalmente, la directora del hospital, la doctora Krisia Díaz Valverde, destacó que este resultado refleja la capacidad técnica y humana del personal de salud.

“Contamos con profesionales altamente calificados que enfrentan retos diarios con conocimiento, experiencia y compromiso con la excelencia en la atención de sus pacientes”, concluyó.

Según la Organización Mundial de la Salud, aunque el acretismo placentario es poco frecuente, su incidencia ha aumentado en los últimos años, en parte debido al incremento de cesáreas a nivel global.