POR Sebastián Durango | 27 de febrero de 2026, 18:40 PM
En San José de la Montaña, entre caminos empinados y casas que aún conservan el ritmo tranquilo del campo, crece una historia que habla de esfuerzo temprano y sueños firmes. Isaac Araya tiene 15 años y, desde hace tiempo, decidió que su edad no sería un obstáculo para empezar a construir su futuro.
Inspirado por el ejemplo de sus padres y abuelos, dedicados al trabajo en los cafetales de la zona, comprendió desde niño el valor del esfuerzo diario. Con esa convicción, recorre las calles de su comunidad vendiendo queso, natilla y paté de casa en casa. Lo hace con un propósito concreto: ayudar a su mamá con los gastos escolares de este curso lectivo 2026 y aportar al bienestar del hogar.
En cada puerta que toca, su actitud amable y respetuosa lo precede. Los vecinos lo reconocen por su constancia y por la alegría con la que saluda. Para Isaac, trabajar no es una carga, sino una forma de avanzar y abrirse camino. Sabe que cada venta representa un paso hacia adelante, tanto para su familia como para su propio proyecto de vida.
Su rutina no se limita al trabajo. En los ratos libres disfruta participar en mascaradas, una tradición llena de color y movimiento que forma parte de la identidad cultural de su comunidad. Sueña con aprender a elaborarlas algún día, convencido de que esa habilidad también podría convertirse en una fuente adicional de ingresos.
El deporte también ocupa un lugar importante en su formación. Se desempeña como portero, disciplina que le ha enseñado responsabilidad, constancia y trabajo en equipo. Cada entrenamiento refuerza valores que, asegura, serán clave en su futuro.
Ese futuro tiene un objetivo claro: convertirse en agente del Organismo de Investigación Judicial. Isaac desea servir al país con valentía y compromiso, demostrando que los sueños pueden construirse desde cualquier rincón cuando se acompañan de esfuerzo y determinación.
Su historia se convierte así en un ejemplo para otros jóvenes de la comunidad. Un recordatorio de que el trabajo digno, la disciplina y la alegría pueden transformar realidades y abrir oportunidades.
Repase esta historia completa en el video que aparece en la portada de este artículo.
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