POR Johnny López | 19 de mayo de 2026, 17:55 PM
Cada piñata que termina representa mucho más que papel, goma y color. Para Galerín Hernández, una vecina de Heredia de 38 años, terminar una figura significa esfuerzo, paciencia y la satisfacción de demostrarse que sí puede lograrlo.
Galerín es una persona sorda y vive con un reto cognitivo y trastorno de déficit de atención. Encontró en las manualidades una manera de concentrarse, expresarse y disfrutar cada día desde sus capacidades.
"Me siento feliz", contó mediante interpretación en lengua de señas, mientras enseñaba algunas de las piñatas que ha aprendido a elaborar con dedicación y cuidado.
Además de las piñatas, Galerín disfruta dibujar. Durante la visita regaló ilustraciones hechas por ella misma, reflejando su cariño y creatividad.
Su hermana Karen Hernández describe el impacto que esta actividad ha tenido en su vida: "Esto le ayuda a mantenerse enfocada, entretenida y motivada. Ella disfruta mucho hacerlas", explicó.
Más allá de ser una actividad recreativa, esta labor funciona como terapia y como una herramienta que fortalece su autoestima e independencia.
Actualmente, Galerín forma parte de la asociación Jóvenes Triunfadores, una organización que atiende a más de 40 personas con discapacidad y trabaja para mejorar su calidad de vida mediante diferentes actividades y espacios de acompañamiento. Desde ahí continúa aprendiendo, creando y soñando con emprender algún día vendiendo sus propias piñatas.
Puede conocer de cerca la historia de Galerín y ver su trabajo con sus propias manos en el video que aparece en la portada de este artículo.
Lea también
MasQN
Esta artista de El Pochote pinta desde su cama y demuestra que la enfermedad no define el espíritu
Seinny Cabalceta tiene distrofia muscular, lleva ocho meses pintando como terapia y cada cuadro es una declaración de que la vida sigue adelante.