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La abuela que a sus 82 años fabrica la muñeca de trapo más pequeña del país
Con aguja, hilo y décadas de experiencia, Doña Teresa Badilla demuestra que la pasión por un oficio no tiene límite de edad ni de tamaño.
En cada salón comunal de Coronado donde la música comienza a sonar, hay una presencia que acapara miradas y sonrisas: la de doña Xinia Valverde. A sus 87 años, sus pasos de baile no conocen cansancio y su energía parece inagotable. Con una actitud vibrante y una alegría que se contagia, esta vecina se convirtió en símbolo de vitalidad en su comunidad, demostrando que la edad abre nuevas oportunidades para celebrar la vida al ritmo de cada canción.
Lejos de los estereotipos que suelen encasillar a los adultos mayores, doña Xinia rompe esquemas con cada aparición. Llega por su cuenta a las actividades comunales, decidida a no perderse ningún baile ni encuentro en su querida tierra natal. Su constancia y entusiasmo no solo llenan la pista, sino que generan admiración entre quienes la rodean, recordando que la felicidad no depende de los años, sino de la actitud con la que se vive cada día.
Entre giros, aplausos y carcajadas, doña Xinia reafirma una filosofía sencilla: vivir plenamente es una elección cotidiana. En Coronado, su historia trasciende el gusto por el baile y se transforma en un ejemplo vivo de resiliencia y alegría. Porque si algo deja claro esta incansable bailarina, es que la vida no se mide por la edad, sino por la intensidad con la que se disfruta cada momento.
Para conocer de cerca la historia de doña Xinia y verla en acción en la pista de baile, no deje de revisar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.