POR Rubén McAdam | 19 de enero de 2026, 18:55 PM

En la Escuela Fidel Chaves, en Belén de Heredia, hay dos niños que comparten algo más que el aula: comparten una profunda conexión con la música y un sueño que apenas comienza a tomar forma (ver video adjunto).

Ellos son Kay Pacheco y Emmanuel Soto, ambos de 9 años, compañeros de escuela y amigos unidos por melodías, teclas y voces que nacen desde el corazón.

Un prodigio frente al piano

Kay comenzó a tocar piano cuando tenía apenas 4 años. Desde entonces, su talento no ha dejado de sorprender. Toca con fluidez, seguridad y una sensibilidad poco común para su edad. Para quienes lo escuchan, resulta evidente que la música no es solo una actividad más: es su lenguaje natural.

Una voz que nace del legado

Emmanuel, por su parte, encontró en el canto una forma de expresarse y de amar la vida. Su inspiración viene de casa: el legado musical de su papá fue la semilla que despertó en él el deseo de cantar.

Al ver cómo Kay se mueve con tanta naturalidad frente al piano, Emmanuel decidió dar un paso más y empezar a aprender también este instrumento. Aunque todavía es principiante, no esconde su ilusión: sueña con tocar grandes melodías y acompañarlas con su voz.

Amistad, inspiración y sueños compartidos

Kay inspira a Emmanuel, y Emmanuel acompaña a Kay. Juntos descubren la música como un juego, como una forma de crecer y como un espacio donde pueden soñar sin límites.

A sus 9 años, estos dos niños nos recuerdan que el talento florece cuando hay apoyo, admiración mutua y ganas de aprender. Y que, a veces, los grandes sueños comienzan en un aula, con un piano, una canción… y una amistad.

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