MasQN
Joaquín Valverde, el corazón alegre del centro de Pavas
Es mucho más que un vecino: es un ejemplo de alegría, solidaridad y amor por su comunidad.
En el Hogar de Personas Adultas Mayores de Puriscal hay un personaje que se roba las miradas sin pedir permiso… no por escándalo, sino por energía. Se llama Ricardo Mena, tiene 80 años, y cuando suena música (o cuando no suena también), él aparece bailando, cantando, riendo… y contagiando ganas de vivir (ver video adjunto).
Así lo conocimos: moviéndose con soltura, soltando una carcajada aquí, una canción allá, y regalándole al lugar algo que no se compra ni se receta: buen ambiente. En un espacio donde cada día trae su propio ritmo, Ricardo se encarga de ponerle el “sabor” a la rutina. Y lo hace sin complicaciones, como quien entiende que la alegría también es una forma de acompañar.
“Yo me crie en Zapatón. Tuve una esposa que ya falleció… Después me hice de una novia, pero tras convivir vario tiempo, las cosas no se dieron y por eso mejor me vine para el hogar”, relató.
Y fiel a su estilo directo, suelta otra frase que dibuja sonrisas entre quienes lo escuchan: “Me gustan mucho las mujeres”, dice entre risas, como si esa chispa también fuera parte de su identidad.
En el centro diurno, colaboradores y compañeros coinciden en algo: Ricardo es clave. Su presencia levanta el ánimo, rompe silencios y crea comunidad. A veces con un paso de baile, otras con una ocurrencia, pero siempre con la misma intención: que el día se sienta más liviano.
“La vida mía es así, alegre. Yo no aflojo”, asegura.