POR Diana Vásquez | 12 de marzo de 2026, 17:55 PM
Cuando el sol apenas comienza a asomarse en La Fortuna de San Carlos, Adrián Acuña ya está de pie.
Con pala en mano y rodeado de plantas, llega puntual al Centro de Acopio de su comunidad. No lo hace por salario ni por obligación. Lo mueve algo más profundo: la convicción de que cuidar el entorno también es una forma de servir.
Cada mañana dedica varias horas a embellecer este espacio con jardines que él mismo diseña y mantiene. Entre flores, arbustos y senderos verdes, transforma un lugar asociado a los desechos en un rincón lleno de vida.
Lo hace sin recibir pago alguno.
Para Don Adrián, el Centro de Acopio no es solo un proyecto comunitario. También es parte de su historia.
Años atrás formó parte de la Asociación de Desarrollo Integral de San Carlos, desde donde impulsó la creación de este espacio pensado para promover el manejo responsable de los residuos y fomentar el reciclaje en la comunidad.
La iniciativa buscaba dar una nueva vida a materiales que antes terminaban desechados sin control.
Hoy, ese esfuerzo colectivo continúa dando resultados. El centro se ha convertido en un punto clave para el manejo adecuado de residuos en la zona y en un ejemplo de organización comunitaria.
Sin embargo, para Don Adrián el proyecto tiene un significado aún más personal.
Es legado. Es pertenencia. Es la satisfacción de ver cómo una idea sembrada años atrás continúa creciendo, igual que las plantas que riega cada mañana.
Su energía y entusiasmo desmienten el paso del tiempo. En una etapa de la vida en la que muchos optan por el descanso, él prefiere mantenerse activo, colaborar y aportar a su comunidad. Porque para este vecino sancarleño, servir no es una obligación. Es una forma de vivir.
Si desea conocer más sobre la historia de Adrián Acuña y el trabajo que realiza en el Centro de Acopio de La Fortuna, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada de este artículo.
Lea también
MasQN
En Esparza lo llaman El Tráfico y su vocación ya es parte de la comunidad
Juan Luis Rodríguez organiza el paso vehicular en emergencias y ayuda a quienes lo necesitan. Su servicio voluntario y su pasión por la música lo convirtieron en un personaje querido.