POR Sebastián Durango | 23 de abril de 2026, 17:55 PM

En Aserrí vive un hombre que encontró en la madera una forma de decirle algo al mundo. Alonso Mora no necesita palabras para contar quién es: le basta con sus manos y con esos buses ticos que talla con una paciencia y un detalle que quitan el aliento.

Su historia no empezó con fama ni con reconocimientos. Empezó, como tantas otras historias que valen la pena, con esfuerzo y con amor por lo que se hace. Desde que descubrió la madera como material de trabajo, Alonso supo que ahí había algo más que un oficio. Había una forma de expresarse, de dejar huella.

Y vaya que la ha dejado. Cada réplica de bus que sale de sus manos es una pequeña obra de arte cargada de color, de identidad y de ese espíritu inconfundible que caracteriza a Costa Rica. No son simples adornos. Son pedacitos de cultura, de memoria, de esos viajes cotidianos que tantos costarricenses llevan grabados en el alma.

"Arte que rueda" podría definir perfectamente lo que Alonso crea: piezas que parecen querer moverse, que transmiten alegría y que capturan la esencia del país en cada trazo y cada color.

Lo que comenzó casi en el anonimato hoy es un emprendimiento que no para de crecer. Personas de distintos lugares buscan sus creaciones porque quieren llevarse un pedacito de Costa Rica hecho a mano, con dedicación y con corazón.

Para ver a Alonso en acción y conocer de cerca todo lo que hay detrás de cada pieza, no deje de ver el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.

Quienes deseen adquirir una de sus piezas pueden contactarlo al 8747-3200 o a través de las redes sociales de Volar en Escalas.

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