POR Rubén McAdam | 23 de abril de 2026, 17:55 PM

Hace más de veinte años, Ángel Avendaño tomó la decisión de dejar su natal Guatemala para buscar nuevas oportunidades en Costa Rica. Hoy, desde su oficio como panadero —labor que ejerce desde hace seis años—, no solo sostiene a su familia, sino que mantiene viva una conexión profunda y muy especial con su pasado.
Un sabor que lo conecta con su infancia

Para Ángel, la panadería va mucho más allá del trabajo. Es memoria. Cada receta le recuerda a su abuela, quien lo crió en Guatemala y le enseñó el valor de la cocina como un acto de amor. Por eso, cada preparación lleva algo más que ingredientes: lleva historia, cariño y tradición.

La receta: champurradas guatemaltecas

En esta ocasión, Ángel abrió las puertas de su cocina para enseñar a preparar las champurradas, una galleta tradicional guatemalteca que forma parte de la vida cotidiana en ese país. Se trata de galletas grandes, crujientes y doradas, reconocidas por su textura firme y su sabor suave, ideales para acompañar con café o chocolate caliente.

Este pan dulce tiene sus raíces en Guatemala y, según registros culturales, su origen se remonta a los hornos de leña introducidos durante la época colonial, cuando comenzaron a elaborarse en panaderías tradicionales. Con el tiempo, las champurradas se convirtieron en un elemento infaltable del desayuno o la merienda, pasando de generación en generación como parte de la identidad gastronómica del país.

Preparación

Para preparar champurradas se necesitan ingredientes básicos: harina, azúcar, mantequilla o manteca, huevos, leche y ajonjolí para espolvorear.

La receta es sencilla, aunque exige cuidado en la técnica. Primero se mezcla la manteca o mantequilla con el azúcar. Luego se agregan los huevos, la harina, la leche y el polvo de hornear, integrando todos los elementos hasta obtener una masa homogénea. Después se forman bolitas de masa, se aplastan sobre una bandeja, se barnizan con huevo y se les agrega ajonjolí por encima. Finalmente, se hornean hasta que estén doradas y crujientes.

Para Ángel, las champurradas no son simplemente un producto. Son una forma de traer Guatemala a Costa Rica. De recordar a su abuela. De compartir su cultura con quienes lo rodean. En cada mordida hay un pedazo de historia que ninguna frontera ha podido separar.

Para conocer todos los detalles de esta historia y ver a Ángel en acción dentro de su cocina, no deje de revisar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.