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De los micrófonos al campo: Diana Vásquez se apunta a cosechar esfuerzo en Fraijanes
El agricultor Marcelo Herrera recibió a la periodista en la finca La Esperanza, propiedad de la familia Masís.
En Brasil de Santa Ana, la música no solo se escucha. Se hereda. Se aprende en casa, se afina con los años y se comparte como una forma de identidad. Así comienza la historia de Lenin Ávila, de 51 años, y Luis Segura, de 54, dos músicos que han hecho de las serenatas, los boleros y los valses una manera de vivir.
Para Lenin, el vínculo con la música nació temprano. A los 13 años aprendió a tocar guitarra, inspirado por su padre, José Antonio Ávila, músico de tradición y figura central en su formación. En su hogar, los acordes eran parte de la rutina, y en el colegio ese aprendizaje se amplió con clases de teclado, que reforzaron su sensibilidad musical.
La serenata llegó poco después. A los 14 años ofreció la primera, un momento decisivo que marcó el inicio de un camino que nunca abandonó. Fue en esa etapa colegial cuando comenzó a tocar junto a Luis Segura. Los unía el gusto por la música romántica y por ese estilo íntimo que establece una conexión directa con la emoción del público.
De esa complicidad nació el Dúo Los Navegantes. La propuesta se mantuvo fiel a los géneros clásicos como el bolero y el vals, ritmos que evocan recuerdos, amores y nostalgias. Su música no busca imponerse, sino acompañar. Más que un espectáculo, es un homenaje a una tradición que se resiste a desaparecer.
Hoy, tanto Lenin Ávila como Luis Segura se dedican plenamente a la música. Su trayectoria habla de constancia, pasión y herencia cultural. En cada presentación, Los Navegantes no solo interpretan canciones: cuentan una historia que comenzó en la familia, se fortaleció en la amistad y sigue navegando al compás de las cuerdas y la memoria colectiva. Para conocer más de su recorrido y escuchar su música, le invitamos a repasar el reportaje en el video disponible en la portada del artículo.