POR Johnny López | 13 de marzo de 2026, 17:55 PM

En Santa Cruz de Guanacaste, una tradición que llena de música, color y alegría las fiestas de los pueblos sigue encontrando nuevas formas de mantenerse viva.

Detrás de esa historia está Payasos Kalley, un emprendimiento familiar impulsado por Zeneida Briceño, quien encontró en el talento y la curiosidad de su hijo la oportunidad de preservar una parte importante de la cultura guanacasteca.

Todo comenzó cuando su hijo, con apenas 11 años, mostró interés por las mascaradas, conocidas en Guanacaste como “payasos”. La inquietud surgió mientras participaba en un proyecto del Festival Estudiantil de las Artes, donde empezó a elaborar sus primeras figuras.

“Conforme mi hijo fue aprendiendo, lo hacía visitando a un mascarero de la comunidad que hacía payasos. Fuimos conociendo más de este mundo y luego vimos la oportunidad de hacer los payasos en pequeña escala para vender. Así comenzó todo”, contó Zeneida.

Lo que inició como una experiencia escolar pronto se transformó en un proyecto familiar. Con paciencia, aprendizaje y mucho entusiasmo, madre e hijo comenzaron a crear sus propios payasos, figuras que hoy forman parte de celebraciones, actividades culturales y eventos tradicionales.

Cada pieza que elaboran representa una parte de la herencia cultural de Guanacaste, una tradición profundamente ligada a la identidad chorotega.

Las mascaradas acompañan desde hace generaciones las fiestas de los pueblos, los desfiles y las actividades comunitarias, recordando el espíritu festivo que caracteriza a la región.

Quienes deseen conocer más sobre este emprendimiento pueden encontrarlos en redes sociales como Payasos Kalley o comunicarse al teléfono 8698-8017.

Si desea descubrir cómo nació esta iniciativa familiar y ver el proceso de creación de estas mascaradas, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada de este artículo.

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