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“¡Mangos buenos, mangos baratos!”: el grito que desde hace 20 años despierta a Santa Ana
A sus 85 años, Carlos Saborío no necesita rótulos llamativos para anunciar lo que vende; le basta con levantar la voz y repetir su característica frase.
En la conocida calle de los Guachimanes, en Escazú, hay una historia de amor que comenzó hace más de seis décadas y que todavía se sigue escribiendo (ver video adjunto).
Doña Ofelia Cabrera y su esposo, Guillermo León, tienen 66 años de casados. Contrajeron matrimonio el 31 de enero de 1960, en una celebración que ambos todavía recuerdan con cariño.
“Nos casamos a las 3 de la tarde, hicieron un fiestón y amanecimos bailando con marimba”, recordó doña Ofelia.
Pero aquel día también dejó una anécdota que, 66 años después, sigue provocando sonrisas.
“El día antes de la boda fui a jugar bola y pateé una piedra. Se me hinchó el pie y tuve que ir a la boda descalzo”, contó entre risas don Guillermo, quien reconoce que además llegó muy asustado al momento de dar el sí.
La visita de Más que noticias coincidió con otra fecha muy especial para la familia: doña Ofelia estaba cumpliendo 84 años.
Mientras realizábamos la entrevista, doña Carmen, la hija mayor de la pareja, llegó para sorprender a su mamá y acompañarla en la celebración de un nuevo año de vida.
Así, lo que comenzó como una conversación sobre aquellos jóvenes que decidieron casarse en 1960 terminó convirtiéndose también en una celebración familiar.
Entre recuerdos, risas y anécdotas, doña Ofelia y don Guillermo siguen compartiendo la vida. Han pasado 66 años desde aquella boda con marimba, un novio descalzo y una fiesta que se extendió hasta el amanecer.
Hoy, en Escazú, su historia recuerda que hay amores que no se miden solamente en años, sino en todo lo vivido juntos.