MasQN
Una montaña protegida por la voluntad de una comunidad entera
Desde 2010, una iniciativa comunitaria permitió adquirir tierras estratégicas para proteger la segunda fuente de agua más importante del país y recuperar cientos de hectáreas.
Una mujer camina por la calle con la democracia costarricense a cuestas. No es una metáfora. Lo que lleva en la espalda es una tula electoral, un objeto clave para que el proceso de votación funcione con orden y transparencia en todo el país.
Durante cada elección, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) empaca en estas bolsas especiales todo el material necesario para que cada junta receptora de votos opere el día de los comicios. Papeletas, padrones, bitácoras, urnas, sobres, lápices, ayudas técnicas y otros insumos se concentran en un solo saco que suele pesar más de 14 kilos. Cada tula contiene, en esencia, el mecanismo completo del acto democrático.
¿Qué es una tula electoral?
Una vez empacadas, las tulas se distribuyen por todo el territorio nacional para abastecer a más de 7.000 juntas receptoras de votos en cada proceso electoral. Llegan a zonas urbanas, rurales y de difícil acceso, y permanecen bajo resguardo hasta el día en que se abren para dar inicio a la votación.
En ese trayecto entran en juego ciudadanos que asumen una tarea silenciosa pero fundamental: custodiar ese material como si se tratara de algo propio. No reciben reflectores ni aplausos, pero sostienen una parte esencial del sistema democrático.
Don Manuel y su historia como guardián
Don Manuel es uno de ellos. Desde los 30 años ha sido voluntario del TSE en su comunidad de San José de la Montaña, participando en distintos roles durante las elecciones. Sin embargo, una de las experiencias que más lo marcó fue cuando le correspondió resguardar una tula electoral semanas antes de una votación presidencial.
“Tenía miedo… era como cargar con la democracia en la espalda”, recuerda. La responsabilidad lo acompañaba incluso fuera de casa. Sabía que no podía permitir que nada le ocurriera a ese saco que, tiempo después, sería parte del acto cívico más importante para miles de personas.
Hoy continúa como voluntario y forma parte de la junta receptora de votos de su comunidad, convencido de que la democracia también se defiende desde lo cotidiano, con orden, compromiso y presencia ciudadana.
Más allá de la bolsa
Las tulas electorales no son simples sacos de transporte. Representan la confianza que la sociedad deposita en el proceso electoral y en quienes lo hacen posible. Personas como Don Manuel —los guardianes de las tulas— sostienen con acciones concretas uno de los pilares más sólidos de la democracia costarricense.
Para conocer la historia completa de estos guardianes y ver cómo se vive esta responsabilidad desde adentro, le invitamos a repasar el reportaje en el video disponible en la portada de este artículo.