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Entre el frío y el aroma a pan: una nueva vida en Macho Gaff
Con una convicción firme y el deseo de empezar de nuevo, Julio Gálvez y Gloriana Cavallini tomaron una decisión que cambiaría el rumbo de su familia.
Hace tres años, Deiver Marín Picado tomó una decisión que cambiaría su vida: dedicarse por completo a la pintura. Hoy es emprendedor, artista y un ejemplo de resiliencia. Junto a su esposa, Guiselle Fonseca, lidera un proyecto donde el arte no solo embellece espacios, sino que también cuenta una historia de lucha y amor (ver video adjunto).
Deiver siempre tuvo afinidad por el dibujo y la pintura. Ese gusto nació por el ejemplo de su padre, quien desde pequeño le enseñó a observar el mundo con ojos creativos. Sin embargo, hace 15 años, su vida dio un giro inesperado cuando una bacteria afectó su médula espinal. La condición lo llevó incluso a utilizar una silla de ruedas, enfrentando un proceso físico y emocional complejo.
El arte como motor para seguir adelante
Lejos de rendirse, Deiver encontró en la pintura una forma de sanar, expresarse y reconstruirse. Hace tres años decidió convertir esa pasión en su principal fuente de ingreso, realizando pintas y trabajos artísticos que hoy forman parte de su emprendimiento.
A su lado ha estado siempre Guiselle, su esposa y también emprendedora. Llevan 10 años de relación, de los cuales siete fueron de noviazgo, y juntos han aprendido a levantarse, reinventarse y apoyarse en cada etapa.
Un proyecto hecho con talento y perseverancia
El emprendimiento, llamado D’GUISS, representa mucho más que un negocio: es la suma del talento de Deiver y el respaldo constante de Guiselle. Cada obra es una muestra de que las limitaciones físicas no definen los sueños ni el alcance de una persona.
Para quienes deseen conocer su trabajo o contactarlos pueden hacerlo al 8719-2250.
La historia de Deiver Marín demuestra que el arte también puede ser una forma de resistencia, y que cuando el amor y la determinación caminan juntos, siempre hay una nueva oportunidad para empezar.