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El legado de un hijo vive entre cabras en Pérez Zeledón
La finca de Georgina Morales alberga más de 250 cabras y se ha convertido en un espacio lleno de trabajo, dedicación y recuerdos.
La historia de Fundación Pollitos de Hierro nace de una promesa hecha en medio del dolor. Hace 17 años, tras la muerte de su madre, Melissa Romero convirtió el amor y el duelo de su familia en un compromiso de vida: cuidar, amar y acompañar a niños con cáncer y a quienes caminan con ellos en ese proceso (ver video adjunto).
Desde entonces, la fundación ha construido una trayectoria marcada por la solidaridad. Más de 500 niños se han visto beneficiados a lo largo de su historia, logrando no solo apoyo emocional, sino también algo fundamental: erradicar el hambre en niños con cáncer, sus hermanitos y sus familias, entendiendo que la enfermedad impacta a todo el núcleo familiar.
“El primer ‘pollito de hierro’ fue Andy, un niño que marcó el rumbo de la fundación. Su mayor sueño antes de partir era sencillo y profundamente humano: comerse una bolsa de marshmallows con una lata de leche condensada”, comentó Melissa. Ese deseo se convirtió en símbolo, recordando que detrás de cada diagnóstico hay sueños, anhelos y una infancia que merece ser cuidada.
Con más de 15 años de labor constante, Pollitos de Hierro brinda atención integral y apoyo no solo al niño diagnosticado, sino a toda su familia. Cuando una madre acompaña a su hijo en el hospital, en casa quedan otros niños que también necesitan alimento, seguimiento y contención emocional. La fundación llega hasta ellos para que nadie quede atrás.
Hoy, ese compromiso se fortalece con la existencia de una casa-albergue propia, un espacio pensado para ofrecer refugio, amor y unión a las familias que enfrentan un diagnóstico de cáncer infantil. Un lugar donde la esperanza se comparte y el acompañamiento se vuelve cotidiano.
Quienes deseen conocer más sobre la labor de la Fundación Pollitos de Hierro o sumarse a su causa pueden encontrarlos en redes sociales como Fundación Pollitos de Hierro, donde continúan sembrando apoyo y esperanza en cada historia que acompañan.