POR Johnny López | 21 de abril de 2026, 17:55 PM
A Baudilio Mena Umaña no se le busca en internet. Su nombre circula de otra manera, más directa, más cotidiana. En Linda Vista, cuando alguien siente dolor, la respuesta suele repetirse sin mayor explicación: “vaya donde don Baudilio”.
Tiene 71 años y una vida marcada por el servicio. Dentro de la iglesia Inmaculada Concepción de Linda Vista, filial de la parroquia de Patarrá, se desempeña como ministro de la eucaristía y proclamador de la palabra. Sin embargo, su presencia en la comunidad no se limita al ámbito religioso.
En el barrio lo conocen como el sobador del pueblo. Es a quien acuden cuando hay una pega, un empacho o algún malestar que no cede. Su trabajo no está formalizado ni responde a un plan previo. Se construyó, más bien, a partir de la práctica y la necesidad.
“Yo veía a mis papás que eran buenos y famosos para quitar pegas. Ellos eran los sobadores del pueblo… y un día una muchacha vino a buscarlos, y no estaban… pero yo la vi tan mal, que dije: muchacha si quiere la ayudo. Nunca lo he hecho pero he visto a mis papás… y así empecé. La fama creció con el tiempo y hoy mucha gente me busca”, cuenta.
Ese primer intento marcó el inicio de un camino que no había sido planeado. Con el tiempo, la confianza de los vecinos fue consolidando su nombre como una referencia dentro de la comunidad.
Baudilio no habla de habilidades extraordinarias. Su explicación es más sencilla. Para él, se trata de ayudar, de hacer lo que está a su alcance cuando alguien lo necesita. En esa lógica cotidiana, su trabajo adquiere sentido.
Si desea conocer más sobre la historia de Baudilio y ver cómo realiza su labor, puede repasar el reportaje completo en el video que aparece en la portada del artículo.
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