POR Eric Corrales | 22 de marzo de 2026, 8:10 AM

En medio de sacrificios, largas jornadas y una determinación inquebrantable, Josselyn Porras Rodríguez, de 27 años, alcanzó uno de los mayores logros de su vida: convertirse en ingeniera en Producción Industrial con grado de licenciatura

Su historia no solo representa un éxito académico, es también un ejemplo de resiliencia y superación personal.

Acompañada por su familia y sus dos hijos, de 4 y 8 años, Porras celebró su graduación como parte de las 81 personas que obtuvieron su título profesional en el Campus Tecnológico Local San Carlos, en distintos grados académicos. Junto a su hermana, Nicole Rodríguez —quien se graduó como bachiller en Administración de Empresas—, ambas se convirtieron en la primera generación de profesionales universitarias en su familia.

Vecina de La Tigra de San Carlos, Porras enfrentó múltiples desafíos durante su trayectoria académica. Ingresó al Tecnológico de Costa Rica a los 17 años y, al finalizar su primer año, quedó embarazada de su primer hijo

Años más tarde nació su segundo hijo, lo que implicó redoblar esfuerzos para continuar con su carrera como madre soltera.

En su conversación con Teletica.com, Porras explicó que “fue bastante complicado, no fue un camino sencillo. Durante varios años, hice viajes muy largos desde zonas rurales como Río Celeste hasta la sede universitaria en San Carlos, en trayectos que podían tomar hasta tres horas por viaje".

Uno de los factores clave para culminar sus estudios fue el acceso a apoyos institucionales. Entre ellos, destacó la beca de cuido y la beca Mauricio Campos, fundamentales para continuar su formación. “Ese apoyo fue crucial para poder dedicar más tiempo al estudio”, afirmó.

Entrevista completa con Josselyn Porras:

Además, mencionó la importancia de su red de apoyo familiar y la motivación de sus profesores, quienes la impulsaron a no abandonar su objetivo, incluso en momentos de dificultad académica y personal.

Realmente nunca tuve en mente dejar la carrera, nunca fue una opción, o sea, yo sabía que era terminar o terminar de la manera que fuera. Costó, muchos cursos que tuve que repetir algunas veces, porque tal vez no le dedicaba el tiempo que necesitaban, pues tal vez no tenía las habilidades; me tocaba estudiar muchísimo más, pero nunca estuvo en mi mente abandonar la carrera, porque yo sabía que esa era la única herencia de mi mamá, quien también fue mamá soltera; era lo único que yo podía utilizar como herramienta para poder brindarle un mejor futuro a mis hijos, acotó la joven.

Porras también enfrentó retos en su vida personal, incluyendo la maternidad en solitario y una enfermedad crónica: fibromialgia, un padecimiento que afecta tanto a nivel físico como emocional. Esta condición, según explicó, está vinculada a altos niveles de estrés no tratado, lo que evidencia la importancia de la salud mental.

81 personas obtuvieron su título profesional en el TEC de San Carlos:

Su historia también refleja un cambio generacional. Para ella, más que romper un patrón familiar, se trata de transformar la realidad a partir del esfuerzo y las oportunidades: “Con más herramientas, se abre un mundo de posibilidades”.

Finalmente, envió un mensaje a otras mujeres, especialmente a las que son madres solteras y que desean continuar sus estudios: “Sí se puede, cuesta mucho, pero es tomar la decisión, informarse y dar el primer paso”.

La historia de Josselyn Porras Rodríguez no solo inspira, sino que también evidencia la importancia de las políticas de apoyo educativo y social, así como el papel fundamental de la educación como motor de movilidad social.