POR Stefanía Colombari | 3 de mayo de 2026, 8:55 AM

Presidió el Congreso durante los cuatro años del periodo, en medio de una relación compleja entre la Asamblea Legislativa y el Poder Ejecutivo. En 2022, Rodrigo Arias Sánchez aceptó ser diputado convencido de que José María Figueres sería presidente; sin embargo, el rumbo fue otro y le correspondió ejercer desde la oposición, liderando en un ambiente marcado, por momentos, por la hostilidad, pero también por la aprobación de proyectos importantes.

Hoy, alejado del escenario político, nos recibe en su casa para conversar sobre lo que fue su gestión y sus expectativas de cara a lo que viene, en el inicio de un nuevo gobierno y periodo legislativo.

A continuación, puede repasar la entrevista completa.

Se termina este ciclo en la Asamblea Legislativa, usted en su discurso pidió perdón al pueblo de Costa Rica por la manera en la que se cerró el periodo, con proyectos importantes que debían ser debatidos en el Plenario y no fue posible. ¿Qué sensación le deja a usted este cierre?

Me parece que no es justo para la labor que se ha hecho en estos cuatro años terminar de una forma tan abrupta, una forma en que se violan todos los principios reglamentarios, inclusive principios y normas más importantes. Yo creo que no se merecían los costarricenses recibir ese final, cuando teníamos una serie de proyectos que todavía podían salir en los dos últimos días de sesiones. 

Si uno ve lo que pasó más a fondo, que un grupo de diputados de dos fracciones más otros independientes decidan adrede no ir a hacer cuórum, en donde no sólo era el último día, sino que al ser el último día había que cerrar el periodo legislativo. Eso se hace mediante decretos que se anuncian en el Plenario. Yo creo que el haber, con esa ausencia, impedido que se pudiera hacer el cierre formal, cierre que se hace porque estaba previsto en la ley, porque está previsto como un mandato constitucional, me parece que deja hasta abierta posibilidades de vías jurídicas porque se incumplieron normas de nuestro Estado de Derecho. Y yo creo que probablemente nuevas fracciones legislativas ahora en el Congreso, o abogados constitucionalistas, van a tocar ese tema más a fondo, porque siento que amerita, que se sienten responsabilidades por esa actuación.

¿Es contradictorio?

Es muy contradictorio porque las dos veces que yo conversé con doña Laura, ella me llamó que le gustaría ir a una reunión de jefes de fracción para poder explicarles las inquietudes que ella tenía sobre algunos proyectos que, en su opinión, podían quedar aprobados antes de que nosotros saliéramos. Los más importantes eran la carretera a la frontera, la carretera número uno. Estaba hablando de Crucitas, estaba hablando del tren eléctrico, estaba hablando de unos empréstitos. Nosotros le dijimos que con mucho gusto y que íbamos a hacer todo lo posible por aprobarlos. Por eso es que uno se pregunta, bueno, ella fue dos veces, todo para pedir la rapidez de aprobar esos proyectos y los días que estaban previstos para votarse, que era precisamente el lunes, martes y miércoles, no hay cuórum y no hacen cuórum los diputados de su partido. 

Entonces, lógicamente, uno se pregunta, bueno, entonces ¿era falsa la pretensión de que tenía interés en que se aprobaran? O que haya acto de buena fe pidiendo eso y otras personas dijeron: “No, no, mire, vamos por aquí, vamos a romper esto para que no se apruebe una sanción por agresión sexual de un diputado contra una funcionaria de la Asamblea Legislativa”. O sea, privó eso más que un proyecto o que todos los proyectos de interés nacional que estábamos listos para aprobar.

¿Qué tan eficiente considera usted que fue el Congreso durante sus cuatro años?

Mire, sobre el Congreso se ha lanzado una cortina de ataques desde el principio por parte del Ejecutivo, pocas veces vistas. Todos los problemas eran culpa de la Asamblea Legislativa. Se fue creando como una cortina, una especie de tradición de que todo lo que hacía la Asamblea Legislativa era malo, que la gente no trabajaba, que a mí me atacaban, que yo dejaba que la gente peleara mucho. En fin, y todo eso no era cierto. 

Yo me siento muy orgulloso de que esta Asamblea Legislativa ha sido la más productiva casi que en la historia reciente de la Asamblea Legislativa. Nosotros aprobamos más de 650 legislaciones en segundo debate, eso es una cantidad de legislación importantísima. Que me pueden decir, bueno, pues que no todo era importante, porque había muchos proyectitos livianos y todo eso. Lo que pasa es que la Asamblea Legislativa tiene que responderle al pueblo de Costa Rica, y el pueblo de Costa Rica es muchas cosas.


¿Y usted particularmente qué proyectos destaca como parte de los logros de este periodo?

Me parece que lo más importante, por la situación que tenemos nosotros, son los proyectos de la lucha contra el crimen organizado, no cabe duda que ese es el principal problema de Costa Rica. La cantidad de asesinatos, que ustedes mismos ven ahí cuando están reportando todos los días. Y eso es una cosa que el Ejecutivo se llevará como una mancha, porque se aprobaron leyes para darle instrumentos a las fuerzas del orden, pero el Gobierno no organizó un sistema para poder contener esta avalancha de agresión, que es el Poder Ejecutivo el responsable. 

La Constitución le asigna a cada poder sus responsabilidades, y al Poder Legislativo le dice usted tiene que legislar, y al Ejecutivo le dice usted tiene que ejecutar, y a usted le corresponde la dirección de la Fuerza Pública, de todas las fuerzas del orden. Entonces, la Asamblea lo que hizo fue, cuando hicimos una legislación tripartita para unificar los criterios de los tres poderes, y sacamos una serie de proyectos prioritarios, y ahí aprobamos la extradición de nacionales. Yo reconozco, es un proyecto que inicialmente presentó doña Pilar Cisneros, después hubo que modificarlo mucho para que pudiera tener los votos, pero en fin, fue un proyecto tal vez de los más importantes, porque sin ese proyecto no podríamos nosotros realmente combatir el narcotráfico. 

Después hay un proyecto que presenté yo para que reformara la Ley de Extradición, y que no se usara el sistema de adquirir la nacionalidad costarricense para evadir los actos de narcotráfico de mucha gente. Había extranjeros que se casaban con una costarricense y ya adquirían la nacionalidad costarricense, y ya no los podían extraditar. Entonces ese proyecto hace que esos matrimonios sean nulos, y corta esa opción que había. 

Está también la ley de los allanamientos, que sea por 24 horas, una ley pequeña, pero muy importante. Antes solo se podía allanar hasta ciertas horas, ahora el OIJ puede allanar a la una de la mañana sin problemas. Y así está la ley del sicariato, la ley para quitar los préstamos gota a gota, que son peligrosísimos porque ahí la gente mata porque le paguen. Yo creo que la Asamblea sí cumplió en su mandato para aportar el marco jurídico para combatir la narcoactividad.

¿Cuál considera, don Rodrigo, que ha sido su mayor acierto como presidente de la Asamblea Legislativa y también su mayor error?

Como humano, uno comete errores, entonces probablemente en algunas sesiones no fui lo estricto que pude haber sido, probablemente igual con las emergencias que teníamos, pues si los diputados estaban pidiendo que les autorizara un viaje, yo creo que fui más flexible porque necesitaba que los diputados estuvieran votando tal proyecto. 

En fin, son cosas que dentro de la dinámica parlamentaria uno tiene que estar valorando, es un ajuste que se necesita por aquí, que se necesita por allá, pero a mí parece que lo más importante fue haber creado un clima de respeto hasta donde se pudo hacia mí en la Asamblea Legislativa, ese respeto yo lo transmitía en la dirección de los debates.

¿Ese considera que fue su mayor acierto?

Sí, me parece que sí. Conmigo el Plenario se portaba, digámoslo, relativamente bien. A veces, por supuesto, salían temas que armaban escaramuzas y que había que calmar, pero también había mecanismos para calmarlas. Yo recurría mucho a llamar a los jefes de fracción a mi curul, ahí arriba, para decirles en un receso: “Mire, pongámonos de acuerdo, no sigan ustedes agrediéndose así”. Con base en esas discusiones informales se lograba bajar la tormenta y se seguía. Entonces, yo siento que ahí hubo un ambiente de respeto importante.

Las comisiones trabajaron, se crearon comisiones especiales para problemas específicos importantes, para la ley del ICE, para proyectos sobre la educación, en fin, sobre los temas prioritarios.

La política es muy dura y usted es una persona con mucha experiencia en el campo político, pero durante estos cuatro años, especialmente cuando la relación se tensó entre el Ejecutivo y el Legislativo, estuvieron presentes los insultos, hubo mucha crítica despectiva, mucho insulto en redes sociales, ¿cómo vivió usted estos cuatro años desde la violencia que también se generó?

Siempre en Costa Rica y en el mundo, cuando hay ataques muy fuertes, se ataca la obra política de la persona, su ideología, si cometió un acto de corrupción o no, y se ataca al funcionario, pero no se ataca a su familia, no se ataca a sus bienes personales. Y aquí el Gobierno se brincó una línea muy peligrosa y para lograr sus fines decidió atacar al político, no solo en lo personal como figura política, sino atacar, sí podía, a su familia, a sus hijos, a sus bienes, a sus empresas. Y realmente eso es una violación total de nuestro sistema jurídico, del Estado de Derecho.

¿A usted particularmente le ha afectado?

No. Es más, a veces me hace gracia oírlo a él en las conferencias, diciendo cosas mías, arremedándome y todo.

¿Y lo que dice la gente en las redes, o lo que dicen los diputados?

Pues, digamos, no es bonito leer todo eso, pero no hay nadie responsable de esos comentarios, entonces yo no puedo hacer nada. Si ese comentario lo hace el señor Pedro Pérez, cuando se abra el número tal, y lo publica en algún medio, yo lo puedo demandar por injurias o difamación, pero lo que ponen ahí en las redes no se puede hacer nada, entonces hay que oírlo y dejarlo pasar.

Al inicio las cosas iban bien entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo. ¿En qué momento considera usted que hubo un punto de quiebre para que las cosas dejaran de fluir?

Habría que dividir el periodo en dos etapas, una primera etapa que abarcaba más o menos dos años, y la segunda etapa el tercer y cuarto año. 

Al principio, el primer año fue una relación más o menos cordial con el Ejecutivo, yo me llevaba bien con el Presidente, teníamos relaciones de confianza, íbamos a cenar, a tomar café, hablábamos de lo que el país necesitaba, materia fiscal, materia económica, el crecimiento. Pero yo desde el principio fui notando que a medida que él avanzaba y que él se sentía que tenía el poder ya en sus manos le estorbaba la ley, él quería hacer las cosas, pero decía: este país no se puede gobernar porque es un entrabamiento legislativo, era como que estuviera metido como con un traje a presión que no lo dejaba actuar. Entonces yo le decía: “Mire, es que Costa Rica es eso, Costa Rica es un país de derecho, tal vez usted lo está comparando contra países donde usted fue asesor por el Banco Mundial, que eran dictaduras. Bueno, ahí es muy diferente, porque no había Contraloría, no había nada de eso, pero Costa Rica es un país de derecho que vela por garantizarle al ciudadano sus derechos”. Y cuando se quejaba del control de la Contraloría, yo siempre le decía: “Mire, ese control siempre ha existido, no solo con usted. Yo estuve en el Gobierno y yo pasaba horas hablando con la Contraloría para buscarle una salida cuando teníamos una situación en que nos decían que no se podía y al final conversando, encontrábamos una forma de hacerlo. Eso es lo que a usted le falta, es sentarse con la Contraloría a ver cómo logran buscarle una salida a esto que usted dice que no lo están dejando hacer". 

Pero el problema era que ya cada vez más lo que él quería que lo dejaran hacer eran cosas altamente ilegales. Que se hiciera un proyecto como Ciudad Gobierno. Ese proyecto él lo tenía todo financiado con el Banco Centroamericano y ya le habían adjudicado el diseño de cómo iba a quedar y ya estaban a punto de querer adjudicar quién lo podía construir. Y aquí la Contraloría, responsablemente, le dijo: "Bueno, Presidente, pero es que la ley establece que hay que sacarlo a licitación". Entonces él dijo: "Bueno, ¿cómo es posible? Si el Banco Centroamericano me lo va a entregar llave en mano". Bueno, eso no se puede, hay que sacar una licitación. Eso fue la primera gota que se derramó en el vaso y dijo: aquí es imposible gobernar. 

Y así con otros proyectos, la Marina de Limón, proyecto muy bonito, que por supuesto iba a ser de gran desarrollo para el país, e igual la quería hacer sin licitación. Entonces quería quitarle esos poderes a la Contraloría mediante reformas constitucionales para que no tuviera esa potestad de hacer eso. Ya ahí comenzamos a sentir totalmente de que la relación se iba a poner mucho más tensa, porque ya ahí el deber nuestro como Congreso y el deber de la Corte y el deber de todas las instituciones era garantizar que no se violara el Estado de Derecho nuestro.

¿Qué cree usted que va a suceder en la Asamblea Legislativa con la nueva configuración de mayoría que va a tener el oficialismo y ese nuevo Directorio?


Bueno, yo creo que muchas de las cosas que yo podría tener para darle una mejor respuesta se van a producir en los próximos días, que es saber cómo va a quedar conformado el gabinete, que es saber quién va a ser el ministro de la Presidencia, porque esas son cosas que inciden mucho en esta temática. 

Entonces yo no voy a decir qué debe hacer la señora Presidenta, ya tendrá sus valoraciones, pero a mí me parece que lo que urge es un cambio de rumbo. O sea, el Gobierno no puede seguir siendo, no puede seguir actuando como actuó estos últimos cuatro años.

Es prácticamente un hecho que doña Yara Jiménez va a ser la Presidenta del Congreso. ¿La conoce? ¿Qué piensa usted de ella?

Mire, sí tuve oportunidad de invitarla a almorzar una vez y otra nos reunimos a una reunión de trabajo para informarle todo lo que a ella le puede interesar. Tengo el mejor concepto de ella, una señora abogada que conoce mucho la parte económica, fiscal, de controles. Ella trabajó en el Ministerio de Hacienda cuando Hacienda iba a hacer el proyecto de Hacienda Digital. Ahí ella participó en esa licitación y le dieron un puesto importante. Entonces cuando el presidente Chaves llegó a ser ministro de Hacienda, la conoció y la nombró jefa de despacho y después se la llevó para la Casa Presidencial. 

Es una persona de mucha confianza del Presidente, me parece que eso es importante. Yo creo que ella tiene que tener también su propio criterio y que no sea únicamente una persona que el Presidente la llame y le diga: voten así o cambien el criterio.

¿Hay algo que usted tema sobre lo que va a ser ahí el desarrollo de los acontecimientos con esta mayoría oficialista?

Sí, claro que hay temas que me preocupan. Yo dije en una entrevista que en las elecciones pasadas había ganado doña Laura Fernández, había ganado Liberación y había perdido Chaves. Ganó doña Laura porque obtuvo una cantidad de votos suficientes para ganar la primera vuelta y Liberación porque no tenía previsto crecer de esa forma. Chaves perdió porque al Presidente lo que le interesaba en esa campaña era sacar 40 votos, 40 diputados, para asegurarse de tener los 38 siempre. ¿Por qué era ese sueño de él de hacer eso? Porque entonces él podría tener las reformas constitucionales que hacían que no se repitiera el que no pudiera gobernar como él quería gobernar, sino límites que establece la Constitución. 

Pero ahora él podrá mantenerse cuatro años más, tener inmunidad cuatro años más, pero ya después no más. Pero me preocupa, y así se lo dije yo en una reunión que tuve con los futuros miembros de la fracción de Liberación, de que de ellos depende que mantengamos también la democracia del país. Porque ellos tienen que mantenerse fuertes y unidos. A mí me dio muy buena impresión esa reunión y sentí que la fracción estaba muy consolidada, muy pegada, muy amarrada. Pero si ahí se separan siete, Chaves logra su propósito.

¿Y cree que algún momento podría llegar a conquistarlos de alguna forma?

A hoy veo una gran solidez, lo que pasa es que a medida de que avanza el trabajo legislativo, van surgiendo proyectos en donde los diputados piensan diferente. Entonces, en esas divergencias de opiniones, el Presidente tiene un campo para trabajar.

¿Entonces usted mismo guarda sus reservas sobre lo que pueda ocurrir a futuro con esa fracción?

O sea, a hoy la veo muy unida. Necesitan actuar con gran responsabilidad para manejar esas pequeñas divisiones que se van a presentar en el campo del pensamiento, en el campo ideológico. Los diputados tienen que tener la convicción clara de que lo más importante de todo es mantenerse unidos. Aunque piensen un poco diferente y aunque tengan divergencias, mantenerse unidos es lo más importante.

Finalmente, don Rodrigo ¿se retira en este momento del mundo de la política?

Bueno, yo acepté encabezar San José en el 2022 porque me lo ofreció el presidente Figueres, pensando que se iba a ganar la campaña y que yo podía ayudarle a negociar en el Congreso todo un paquete de legislación que él tenía en su programa de Gobierno. Si yo hubiera sabido que iba a ser diputado de oposición, yo no acepto ir a la Asamblea, porque mi rol no es ir ahí a criticar al Gobierno, mi rol siempre fue ir a construir por Costa Rica, que eso es lo que ahora, en esta etapa de mi vida, me gusta hacer, de ayudarle al país. 

Entonces, las pequeñas divergencias que yo tuve con mi fracción es que ellos tenían todavía la experiencia de la campaña que se perdió, y entonces ellos querían votar todo en contra de lo que presentara el Gobierno, y yo era la excepción, porque a mí algunas cosas me parecían buenas. Me pareció bueno votar a Eurobonos, me parecían bien otras cosas, y yo los voté a favor. 

Entonces, ya yo iniciar una aspiración nueva, en realidad no tendría interés, porque la única aspiración nueva sería volver a aspirar a una candidatura presidencial, y ya no tengo ánimo para hacer eso, ya tengo suficiente edad. Más bien estos cuatro años fueron duros para mí, me enfermé, me dio una neumonía, el ambiente de la Asamblea es muy tóxico, porque es muy encerrado. En fin, me recuperé, a pesar de que los médicos me decían que ya renunciara, pues yo les pedía que me dieran chance. Y lo que yo quería fue lo que logré ayer, cerrar este capítulo, estando yo de presidente, y cumplir con mi responsabilidad.

Es que presidió los cuatro años…

Sí, yo no quería retirarme sin cerrar debidamente las cosas. A mí me parece que uno tiene que ser responsable y llegar al final, aunque sea arrastrado. Y llegar al cuarto año deja una marca en el país, porque en realidad yo fui diputado presidente los cuatro años con un Gobierno en contra, y con un Gobierno muy agresivo en contra.

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