"Nada se regala, todo se gana": la filosofía que cambia vidas en comunidades vulnerables
Cientos de menores reciben acompañamiento integral en la Fundación Construyendo Sonrisas, organización que apuesta por romper los ciclos de pobreza mediante educación y apoyo psicológico.
POR Luis Jiménez | 12 de julio de 2026, 8:34 AM
Más de 400 niños y adolescentes reciben acompañamiento integral en la Fundación Construyendo Sonrisas, una organización que apuesta por romper los ciclos de pobreza mediante educación, apoyo psicológico, formación y desarrollo personal.
Sin embargo, la realidad que enfrentan muchas familias y la situación que atraviesan varias comunidades ha llevado a la fundación a hacer un llamado a quienes deseen sumarse para continuar transformando vidas.
En medio de las inundaciones del pasado jueves 2 y viernes 3 de julio en Sarapiquí, Teletica.com entrevistó a Jennifer Cubillo, coordinadora de gestión comunitaria de la fundación. A continuación, puede leer la conversación completa.
¿Qué es la Fundación Construyendo Sonrisas y a cuántas personas atiende actualmente?
Actualmente, tenemos 400 chicos activos entre nuestras tres sedes: León XIII, Santa Rosa de Santo Domingo de Heredia y Sarapiquí, específicamente en Naranjales, donde funciona el Salón de Aprendizaje y Crecimiento (SAC).
Nuestro objetivo es brindar herramientas para que los niños y adolescentes puedan construir su futuro mediante tutorías, atención psicológica, talleres formativos, taekwondo, baile, calistenia, cocina y otros proyectos como ferias de salud.
Entrevista con Jennifer Cubillo:
¿Qué edades tienen los beneficiarios?
Atendemos desde los 4 años, cuando ingresan al sistema educativo, hasta los 18 años. Incluso damos seguimiento a algunos jóvenes universitarios becados que hoy continúan vinculados con la fundación y ahora son multiplicadores de lo que aprendieron para apoyar a las nuevas generaciones.
¿Cómo llegan los niños y adolescentes a la fundación?
Generalmente, llegan por recomendación de otras familias. Nosotros no buscamos beneficiarios; las personas se acercan porque conocen nuestro trabajo. Desde el inicio les explicamos que este no es un programa asistencialista. No regalamos cosas, brindamos herramientas para que cada persona construya su propio futuro.
¿Existe algún proceso de selección?
Sí. Trabajamos junto con juntas comunitarias conformadas por líderes y madres de familia que conocen la realidad de cada comunidad. Analizamos cada caso, realizamos visitas y determinamos cómo podemos brindar el mejor acompañamiento.
¿Cómo está conformado el equipo de trabajo?
Contamos con una junta administrativa integrada por seis profesionales de distintas áreas. Además, tenemos dirección ejecutiva, personal administrativo, gestión ambiental, contabilidad, trabajo social y gestión comunitaria.
¿Cómo financian todas estas labores?
Principalmente mediante donaciones, alianzas con empresas privadas y convenios de cooperación. También ofrecemos certificaciones cuyos recursos se destinan directamente a financiar nuestros programas sociales.
¿Hay alguna historia que la haya marcado especialmente?
Hay muchas, pero recuerdo especialmente a un niño de 7 años con parálisis e hidrocefalia que, cuando lo conocí, dormía en una hamaca porque no tenía cama. Junto con personas e instituciones, logramos conseguirle una cama y una silla de ruedas. Ver cómo mejora poco a poco su calidad de vida y el agradecimiento de su familia es una de las mayores satisfacciones que me ha dejado este trabajo.
¿Cómo pueden las personas apoyar a la fundación?
Nuestra sede principal está en Santo Domingo de Heredia y trabajamos también en Santa Rosa, León XIII y Sarapiquí. Nos pueden encontrar en Facebook como Construyendo Sonrisas Costa Rica y SAC Construyendo Oportunidades, además del teléfono 6263-8830.
¿Cuál es el principal llamado que hacen en este momento?
Debido a la situación que enfrentan muchas familias por las inundaciones, estamos recibiendo apoyo de personas, empresas e instituciones. Hemos habilitado incluso un comedor comunitario para preparar alimentos a familias que perdieron sus cocinas o refrigeradoras.
Queremos invitar a todos a ser parte de este proceso de levantar no solo a la fundación, sino también a toda la comunidad.
Keisel Pérez, beneficiaria y colaboradora de la fundación: "La fundación nunca me regaló nada; me enseñó a ganarme cada oportunidad"
¿A qué edad llegó a la fundación?
Llegué cuando tenía aproximadamente 7 u 8 años.
Entrevista con Keisel Pérez:
¿Cómo cambió su vida?
El lema de la fundación siempre ha sido: "Nada se regala, todo se gana". Nunca recibimos las cosas simplemente porque sí. Cada inicio de clases me entregaban mi paquete escolar, pero eso dependía de mi esfuerzo, mis calificaciones y mi compromiso.
Más que ayudas materiales, la fundación me dio herramientas, talleres y oportunidades para crecer como persona y enfrentar las dificultades que vivía mi familia.
Ahora usted también forma parte del equipo de trabajo. ¿Qué hace dentro de la fundación?
Formo parte del Proyecto SAC, un grupo de entre 10 y 15 voluntarios que colaboramos en todas las actividades de la fundación. Apoyamos en entregas de regalos, útiles escolares, ferias de salud y cualquier actividad donde se necesite voluntariado, especialmente porque muchas veces es difícil que personas de la Gran Área Metropolitana (GAM) puedan desplazarse hasta nuestras comunidades.
Si tuviera que definir a la fundación en una sola palabra, ¿cuál sería?
Familia.
Eugenio Mora, padre de familia beneficiario de la fundación: "Mi hija aprendió a relacionarse gracias a la fundación"
¿Cuántos de sus hijos forman parte de la fundación?
Tengo una hija que forma parte de la fundación.
Entrevista con Eugenio Mora:
¿Qué ha significado este proceso para su familia?
Ha sido algo maravilloso. Mi hija es autista y antes le costaba mucho relacionarse con otras personas. Gracias a los procesos que ha llevado dentro de la fundación, ha logrado desenvolverse mejor y ha aprendido muchísimo.
¿Hace cuánto participan en la fundación?
Formamos parte de la fundación desde hace seis años y vivimos en la comunidad de Naranjal de Sarapiquí.
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