POR Dudly Lynch | 4 de septiembre de 2026, 15:45 PM
Quince Duncan nació en 1940 y pasó sus primeros 15 años en Estrada de Matina, Limón. Allí comenzó una relación con los libros y las historias que marcaría su vida. Con el paso de las décadas, se convirtió en uno de los principales narradores de la identidad afrocaribeña de Costa Rica.
Su acercamiento a la lectura ocurrió durante su infancia. Su abuelo le permitió entrar a una biblioteca familiar que permanecía bajo llave. El joven Quince entró por curiosidad y salió convertido en lector (ver video adjunto).
El interés por la escritura también apareció desde temprana edad. A los 14 años ya escribía. Durante su etapa escolar participó en un concurso nacional con una composición sobre el árbol y obtuvo el primer lugar.
Ese reconocimiento marcó uno de los primeros pasos de una carrera dedicada a la literatura, la educación y la investigación.
Una obra ligada a la memoria del Caribe
Con los años llegaron novelas, cuentos, ensayos e investigaciones. Entre sus obras destaca El negro en Costa Rica. También publicó Cuentos del hermano araña, Una canción en la madrugada y Final de calle.
Final de calle obtuvo el Premio Editorial Costa Rica. La novela también recibió el Premio Nacional de Novela Aquileo J. Echeverría.
La obra de Duncan mantiene un vínculo con la memoria, la identidad y las experiencias de la población afrocaribeña. Su escritura llevó historias del Caribe costarricense a distintos espacios de la literatura nacional.
Duncan también desarrolló una amplia trayectoria como educador e investigador. A esto sumó una labor constante en defensa de los derechos humanos y la igualdad.
En 2018 recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Costa Rica. El reconocimiento destacó su aporte literario y académico, además de su defensa de los derechos humanos.
En 2025 llegó otro reconocimiento de gran relevancia. Duncan ingresó a la Academia Costarricense de la Lengua.
Su trayectoria también representa una forma de preservar la historia de Limón y de la cultura afrocaribeña. Sus libros rescatan voces, recuerdos y experiencias de varias generaciones.
Duncan convirtió las palabras en un puente entre generaciones. Su legado trasciende los premios y reconocimientos. Su obra mantiene viva una parte esencial de la memoria costarricense: la historia de un país con una profunda identidad caribeña.
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