POR María Jesús Rodríguez | 4 de septiembre de 2026, 9:00 AM

Todo apunta a que una de las especies invasoras más problemáticas del Caribe comenzó su expansión lejos de estas aguas y, posiblemente, desde un acuario. Hablamos del pez león.

Originario del Indo-Pacífico, llegó a Estados Unidos como especie ornamental. Luego, durante los años 90, ocurrió un episodio en Florida que terminó dejando algunos ejemplares en libertad.

Años después, llegó el huracán Andrew y, tras su paso por la zona de Biscayne Bay, en Miami, comenzaron a encontrarse peces león en aguas abiertas.

A partir de ahí, la especie se expandió rápidamente por el Atlántico hasta llegar al Caribe.

En Costa Rica, los primeros registros aparecieron entre 2008 y 2009. Y desde entonces, los pescadores del Caribe han sido testigos de su creciente presencia en estas aguas (ver video adjunto).

Su expansión representa un problema para el ecosistema marino. Es un depredador que consume otras especies y compite por alimento. Por eso, los pescadores también encontraron una forma de combatirlo: sacarlo del mar y llevarlo a la mesa.

Pero hay un detalle que llama la atención: sus espinas son venenosas.

¿Entonces se puede comer? Sí. El veneno está en las espinas, no en la carne. Además, después de cinco minutos de haberlo sacado del agua, pierde sus toxinas.

Eso permite aprovecharlo como alimento, siempre que sea manipulado y preparado correctamente.

Así, una especie que llegó a convertirse en una amenaza para el Caribe también terminó formando parte de su cocina.

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