POR Susana Peña Nassar | 30 de julio de 2026, 20:00 PM


El rector de la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, el padre Miguel Adrián Rivera, es una de las pocas personas que tiene la posibilidad de manipular la imagen de La Negrita, ya sea durante celebraciones especiales o como parte de las limpiezas programadas que se realizan a la patrona de Costa Rica.

"La imagen de la Virgen de Los Ángeles representa muchísimo para el pueblo costarricense, también para los sacerdotes. La manipulación de la imagen como tal implica una responsabilidad grande; es una imagen que tiene casi 400 años y está conformada por elementos materiales que son vulnerables. Eso implica una manipulación muy cuidadosa, pero también significa para uno un privilegio merecido", dijo el párroco del Santuario Nacional.

A su lado suele estar Fernando Soto, orfebre de la Virgen, quien conoce de cerca cada detalle de la imagen y de las joyas que la acompañan.

La primera vez que Soto estuvo frente a frente con La Negrita tenía apenas 19 años. Llegó acompañado de su padre, quien en aquel momento era el encargado de custodiar y trabajar las joyas de la Reina de los Ángeles.

"Fueron unos nervios muy grandes; de hecho, yo no sabía que veníamos a revisar a la Virgen, entonces mi papá nada más me dijo: 'Tenemos que ir a la Basílica', vinimos y la sorpresa fue que teníamos que chequear todos los resplandores.

“Uno se bloquea”, recordó al describir la emoción de aquel primer encuentro con una de las imágenes religiosas más veneradas del país.

Don Fernando también fue testigo de otro momento especial: la llegada del padre Miguel Adrián Rivera como párroco de la Basílica de los Ángeles.

"Siempre que cambian un sacerdote, los dos nos ponemos muy nerviosos, porque por lo general la mayoría de los sacerdotes saben cómo manipularla, pero uno siempre está ahí a la par de ellos para indicarle algún detallito, y el sacerdote siempre muy nervioso porque es el susto, no tanto con el metal, sino directamente con la piedrita", relató Soto.

"No creo haber sentido un nerviosismo especial, pero sí una vivencia interior profunda. Cuántos costarricenses desearían tener la oportunidad que he tenido yo como párroco de este lugar, de tener la imagen en las manos, de poderla colocar, de poderla limpiar, de poderle colocar un vestido de tela, de poderla revestir", agregó, por su parte, Rivera.

El sacerdote asegura que su devoción por la Virgen de los Ángeles nació desde la infancia. Hoy, cada vez que tiene la oportunidad de estar cara a cara con la imagen, asegura que lleva presentes las súplicas, agradecimientos y peticiones de miles de fieles.

Para el rector, ese contacto cercano con La Negrita representa una responsabilidad y un privilegio que vive pensando en todas aquellas personas que desearían tener la oportunidad de acercarse a la patrona de Costa Rica de una manera tan especial.

Vea también el video adjunto con los testimonios completos del padre Miguel Adrián y del orfebre Fernando Soto.

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