POR Susana Peña Nassar | 29 de julio de 2026, 20:00 PM

La Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles ha invertido cerca de $40.000 en la restauración de su órgano tubular, un instrumento que ha cumplido las expectativas de músicos de distintas partes del mundo (ver video adjunto).

Detrás de cada nota que resuena en el templo está Eduardo Álvarez, quien desde hace 27 años se encarga de dar vida a este emblemático instrumento a los pies de La Negrita.

"Yo lo escuchaba y pensaba: yo quiero hacer esto algún día", recordó Álvarez.

Y lo logró. Hoy conoce este órgano tubular como la palma de su mano. Llegó a la Basílica hace casi tres décadas y se especializó en el manejo de este instrumento de viento, compuesto por 1.830 tubos y alimentado por una turbina de aire.

Su formación comenzó con clases particulares en órganos electrónicos, experiencia que le permitió desarrollar las habilidades necesarias para asumir el reto de interpretar uno de los instrumentos más importantes del país.

"Cuando entré a estudiar Enseñanza de la Música en la Universidad Nacional de Heredia y en la Universidad de Costa Rica, con los cursos de piano que llevé, me aventuré más. 

"Pregunté a la gente que sabía, maestros que conocí en ese momento. Aprendí también de algunas personas que vinieron a dar conciertos, gente que vino del extranjero, a ir preguntando cosas y ahora, en esta época que es más accesible la información, algunas cosas me he formado yo mismo", contó el maestro de capilla.

Este órgano tubular tiene 70 años de historia, por lo que su mantenimiento es fundamental para garantizar el correcto funcionamiento y preservar su valor patrimonial. Según explicó el padre Miguel Adrián Rivera, rector del Santuario Nacional, la reciente restauración representó una inversión cercana a los $40.000.

Hoy, cada interpretación mantiene viva una tradición musical que forma parte de la historia y la identidad de la Basílica de los Ángeles.

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