POR Susana Peña Nassar | 29 de julio de 2026, 8:10 AM
La imagen de la Virgen de los Ángeles, patrona de Costa Rica, porta una corona cargada de simbolismo, historia y devoción. Este 2026 se cumplen 100 años de la coronación pontificia de La Negrita, un acontecimiento que marcó la historia religiosa del país.
Más que un adorno, la corona representa el máximo reconocimiento que la Iglesia Católica puede otorgar a una imagen venerada en un santuario nacional.
La pieza fue elaborada gracias a las donaciones realizadas por miles de fieles costarricenses. Según registros históricos, las joyas aportadas para su fabricación tenían un valor cercano a los ₡50.000 de la época, una suma considerable para la década de 1920.
"Es el pueblo el que empieza a donar alhajas, pulseras, todo lo que tuvieran y de esa manera es como es confeccionada la corona que hoy ella tiene", contó Luis Esteban Fernández, vocero de la Basílica.
De acuerdo con especialistas, la corona fue confeccionada en oro y piedras preciosas mediante técnicas de orfebrería que permitieron crear una pieza única. A lo largo de los años ha requerido procesos de restauración y mantenimiento para garantizar su conservación.
"Está fabricada de tal manera que, si una pieza se daña, se puede desmontar solo esa pieza para poder reparar sin necesidad de tocar el resto de la pieza. Eso es algo muy importante; está en oro y todo es de piedras, piedras finas, e importante: es todo a mano", detalló Fernando Soto, orfebre de la Virgen.
Sin embargo, para la Iglesia, el verdadero valor de la corona no radica en los metales o las piedras que la componen, sino en el significado espiritual que representa y en la fe de los miles de creyentes que contribuyeron a su elaboración.
"Un elemento más importante que el oro es la caridad de nosotros hacia sus hijos, hacia los hijos de la Virgen, hacia los hijos de la madre. Lo que quiere una buena madre es que siempre sus hijos vivan de la mejor manera y eso es lo que simboliza para nosotros", explicó Fernández.
La coronación pontificia de la Virgen de los Ángeles se llevó a cabo el 25 de abril de 1926. Aquella jornada estuvo acompañada por una multitudinaria procesión que recorrió las calles y se convirtió en uno de los eventos religiosos más importantes de la historia del país.
Aunque la celebración fue un momento de gran alegría para los fieles, algunas circunstancias durante la procesión provocaron incidentes que quedaron registrados entre las anécdotas de aquella histórica jornada.
"La piedad y el amor de los fieles hicieron que hubiera decoración, ¿verdad? Arcos, flores, alfombras y uno de esos arcos estaba un poco bajo y, por más que intentaron bajar la imagen, siempre rozó un alambre la corona y cayó la corona y se dobló la cruz", concluyó Fernández.
Un siglo después, la corona continúa siendo uno de los símbolos más representativos de la devoción mariana en Costa Rica y un recordatorio del vínculo entre La Negrita y los miles de peregrinos que cada año visitan la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago.
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