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El asma forma parte de las enfermedades respiratorias crónicas, caracterizada por ataques recurrentes de disnea y sibilancias, que varían en severidad y frecuencia de una persona a otra.

Las causas del asma no están completamente explicadas; sin embargo, los principales factores de riesgo son la combinación de una predisposición genética con la exposición ambiental a sustancias y partículas inhaladas, como alérgenos dentro de las viviendas, el humo del tabaco, irritantes químicos o la contaminación atmosférica.

Aún no se encuentra cura para esta enfermedad respiratoria, pero sí se puede controlar con un tratamiento adecuado, que permite a los pacientes disfrutar de una buena calidad de vida.

Identificando el asma

El asma, al igual que otras enfermedades, produce signos y síntomas comunes. La persona que padece asma puede presentar:

- Tos: algo característico de la tos producida por el asma, es que empeora por la noche o en las primeras horas de la mañana, lo que impide un sueño tranquilo.
- Sibilancias: silbidos o chillidos que se producen al respirar.
- Presión en el pecho: sensación de presión sobre el pecho.
- Dificultad para respirar: muchas personas con asma destacan que les cuesta respirar o sienten como si les faltara el aliento.

“Cabe destacar que no todas las personas que tienen la enfermedad presentan estos síntomas. La historia clínica relatada por el paciente es de ayuda para el diagnóstico. Para evaluar el compromiso funcional respiratorio, producido por la enfermedad, se debe realizar una prueba llamada espirometría, que sirve para medir volúmenes y capacidades pulmonares.”, destacó el doctor. José Torres, médico neumólogo y Gerente Médico de la Franquicia Respiratoria de GSK para Centroamérica y el Caribe.

La frecuencia, los tipos y la gravedad de los síntomas del asma pueden variar con el tiempo.  Aquellos que son graves pueden llegar a ser mortales. Siendo una enfermedad crónica, la estrategia es mejorar la adherencia al tratamiento y conseguir el control de la enfermedad. Por lo que el paciente debe ser evaluado por su médico regularmente, agregó el Dr. Torres.

Control exitoso del asma: reduce y previene ataques

Controlar de forma efectiva el asma, les permite a los pacientes:

- Evitar síntomas durante el día y la noche.
- Llevar una vida productiva y físicamente activa.
- Tener una función pulmonar normal o casi normal.
- Evitar las crisis o los ataques asmáticos graves. 

La colaboración entre el paciente y el médico es vital para lograr un manejo efectivo de esta enfermedad respiratoria crónica.

El tratamiento para el asma se resume en un ciclo continuo que consta de tres pasos: evaluación, ajuste del tratamiento y revisión de la respuesta.