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Los diputados sepultaron este jueves, en definitiva, el proyecto de ley que pretendía revivir la pesca de arrastre de camarón en Costa Rica.

El expediente 21.478 no consiguió los 38 votos necesarios para sortear el veto total que el presidente Carlos Alvarado le había dado en octubre anterior, cuando aseguró que los impactos ambientales y socioeconómicos negativos persistían en la práctica y por lo tanto no podía apoyarla con su firma.

De esa forma, el único camino que tenía la iniciativa era conseguir su resello y convertirse en ley sin pasar por el Ejecutivo, un esfuerzo que solo alcanzó esta tarde 12 votos, menos incluso de los 28 con los que se había aprobado en primero y segundo debate.

"¿Por qué no son más honestos y piden la prohibición del camarón en Costa Rica?", cuestionó el liberacionista Carlos Ricardo Benavides en una última defensa del proyecto, asegurando que existe una doble moral en el país al importar millones de kilos de camarón pescado por arrastre pero negar la práctica aduciendo razones ambientales.

Benavides, quien votó en negativo el resello, justificó que ya había prometido que si el proyecto era vetado no iba a insistir más en el tema, porque sabía y sabe que no existe la voluntad política en el Plenario para conseguir 38 votos.

Sin embargo, culpó al PAC y al Gobierno por condenar a Puntarenas, su provincia, a índices de pobreza y delincuencia "históricos", en el entendido de que son los pescadores y las poblaciones costeras las que han asumido y asumirán los impactos de la prohibición de este modelo de pesca. 

Polémico

El fallido proyecto de ley pretendía reactivar la pesca de arrastre de camarón en el país, luego de que la práctica fuera prohibida por la Sala Constitucional en 2013.

Desde entonces, el Incopesca y otras autoridades se encargaron de llevar a cabo estudios técnicos que permitieran validar esta arte de pesca y modificarla para minimizar su impacto ambiental, especialmente en el suelo marino y la llamada fauna de acompañamiento.

Una vez listos, los magistrados de la Sala IV los analizaron y declararon que el proyecto en discusión no contenía vicios de procedimiento o forma, pero salvaron el voto sobre su viabilidad ambiental.

Así, sus detractores insistieron en que los cambios no resolvieron la problemática original y por lo tanto recomendaron su archivo; sin embargo, tras más de un año de discusión, el expediente logró ser votado en segundo debate, hasta que chocó con el veto presidencial.

"No estaríamos aquí si Liberación Nacional hubiera puesto sus tres votos en la Comisión de Agropecuarios, pero se fueron, promoviendo así una discusión que le sale muy cara al país y cuya decisión ya se sabe. No podemos seguir dedicándole horas a una discusión muerta", dijo la oficialista Paola Vega, férrea opositora del proyecto.

Vega, sin embargo, sí reconoció que el tema de pesca sostenible es una deuda pendiente de los gobiernos del PAC y que en sus dos mandatos se desperdiciaron muchos años dando falsas esperanzas a las poblaciones costeras con el tema de pesca de arrastre.

Diputados de diferentes fracciones insistieron en que el veto de hoy no debe significar sepultar una problemática que es real y preocupante, y que se tiene que definir vías alternas para atender a los cientos de pescadores que, sin la pesca de arrastre, no tienen cómo llevar el sustento a sus hogares.

"Ahora se archiva y cuál es la respuesta del gobierno a esa gente? No hay nada, ninguna acción, ¿será un subsidio? ¿Un bono? Esa no es la forma, no podemos regalarle pescados a los pescadores", aseguró el socialcristiano Pablo Heriberto Abarca.

Así quedó la votación: