Desafío vial del nuevo Gobierno: reactivar tres obras que llevan décadas sin concluir
Especialistas en infraestructura y sectores productivos coinciden en que existe una necesidad urgente de intervenir estas rutas, debido a su impacto directo en la movilidad, comercio y competitividad del país.
La infraestructura vial vuelve a ocupar un lugar central en el debate nacional. Las carreteras a San Carlos, Barranca-Limonal y San José-San Ramón forman parte de las principales apuestas del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) para el inicio de la administración de Laura Fernández Delgado.
No se trata únicamente de anuncios. Especialistas en infraestructura y sectores productivos coinciden en que existe una necesidad urgente de intervenir estas rutas, debido a su impacto directo en la movilidad, el comercio y la competitividad del país (ver video adjunto de Telenoticias).
Uno de los proyectos más esperados es la carretera a San Carlos, una obra que acumula 57 años desde que fue planteada por primera vez.
Actualmente, los trabajos avanzan en la llamada “punta sur”, entre Sifón de San Ramón y la carretera Bernardo Soto. Desde mayo de 2025 se realizan movimientos de tierra, ruptura de montañas y definición de trazados. Se trata de apenas 8,2 kilómetros, pero su habilitación permitiría reducir el recorrido a unos 10 minutos.
El principal obstáculo se mantiene en el tramo central. Los 29 kilómetros entre La Abundancia y Sifón permanecen abandonados desde agosto de 2018.
El proyecto ha estado marcado por atrasos, sobrecostos y la rescisión del contrato con la empresa constructora. Según datos del MOPT, ya se habían invertido 188 millones de dólares, sin que la obra alcanzara siquiera el 60% de avance.
A pesar de ello, el Gobierno insiste en retomar la iniciativa, considerada clave para la conexión entre la Zona Norte y el Valle Central.
Otro caso relevante es la carretera Barranca-Limonal. La obra inició en 2020 y debía estar finalizada en 2023, pero terminó prácticamente paralizada. La empresa a cargo solicitó la finalización del contrato cuando el avance apenas alcanzaba el 18%.
Las obras fueron reactivadas en enero de 2026 y la expectativa oficial es concluirlas en un plazo de dos años.
La Contraloría General de la República avaló contratos millonarios que superan, en conjunto, los 260 millones de dólares.
Sin embargo, las alertas se mantienen. La Auditoría de Conavi advirtió sobre posibles “riesgos extremos” en la gestión del proyecto y señaló debilidades en los controles para evitar nuevos atrasos o problemas de ejecución.
El tercer gran proyecto es la modernización de la carretera San José-San Ramón. El Gobierno firmó en abril un préstamo por 770 millones de dólares con el Banco Centroamericano de Integración Económica para impulsar una de las obras más esperadas por miles de conductores.
El proyecto contempla más de 55 kilómetros entre La Sabana y San Ramón, atravesando San José, Heredia y Alajuela.
La iniciativa incluye ampliación de carriles, velocidades de diseño de hasta 100 kilómetros por hora, además de 16 intercambios, 32 puentes nuevos, 20 puentes peatonales y más de 100 bahías para autobuses.
Para especialistas, avanzar con estas obras no solo representa una necesidad vial, sino una urgencia nacional. Tras años de atrasos y proyectos inconclusos, el principal desafío será transformar los anuncios en infraestructura terminada.

