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Los sindicatos continuarán con la huelga en contra del plan fiscal, pero aceptaron una “mesa preliminar” de diálogo con el Gobierno.

Así lo confirmó esta tarde la presidenta del APSE Mélida Cedeño como parte del balance del octavo día del movimiento nacional que sigue afectando el tránsito y los servicios públicos.

Cedeño aseguró que “la lucha continuará hasta que sea removido de la discusión el proyecto de ley 20.580 (Fortalecimiento de las Finanzas Públicas)” e hizo un llamado a los diferentes sectores a mantenerse “en pie” por la causa.

La dirigente sindical fue enfática en que el movimiento es indefinido, al tiempo que agradeció a los rectores de las universidades estatales y la iglesia católica por su intención de servir de mediadores en el conflicto.

“Agradecemos a los rectores y la iglesia por su intención. Decidimos aceptar participar de una mesa de diálogo preliminar, sin condiciones, y que sea la iglesia la que haga de mediador, sin que esto signifique el fin del movimiento”, aseguró.

Los sindicatos, además, rechazaron su participación en los actos de violencia que se presentaron en Moín, Limón, y que dejaron como saldo tres oficiales heridos con piedras y dos personas detenidas.

Enérgico

Esta mañana el ministro de Seguridad Pública, Michael Soto, aseguró que a partir de ahora la posición de las autoridades será más enérgica en relación con los manifestantes que realicen bloqueos o comentan vandalismo.

El anuncio lo realizó pocas horas después de que las autoridades confirmaran tres perforaciones en un poliducto del plantel de Recope en La Garita de Alajuela, el cual provocó la fuga de miles de litros de combustibles.

Soto, lo mismo que el director de Bomberos Héctor Chávez y el ministro de la Presidencia Rodolfo Piza, fueron enfáticos en que no se puede utilizar como excusa una manifestación para poner en riesgo la vida de las personas, como sucedió con este sabotaje. 

En la primera semana de huelga el Gobierno también reportó saqueos en comercios de Limón y Puntarenas, así como el sabotaje del plantel de Recope en Moín por parte de empleados de la misma plata y la quema de un cabezal en la provincia caribeña.