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José Manuel Garita, obispo de Ciudad Quesada, pidió al estado detener cuanto antes la crisis que afecta a la zona de Crucitas.

Es hora de establecer soluciones reales, no pasajeras, y sin demagogia, dijo monseñor Garita.

El obispo señaló en un comunicado, que la situación que se vive en Crucitas está dañando al ambiente y rompiendo vínculos familiares.

Se refirió de esta manera a personas en extrema pobreza o en condiciones de migrantes que se han traslado a la zona en búsqueda de oro.

Dijo que para ellos es urgente una salida, dado que sus familias están viviendo momentos críticos.