Última Hora

Trastornos del sueño y de la alimentación, aislamiento, irritabilidad y necesidad compulsiva de conectarse a la red son señales que pueden decirle a un padre que su hijo es víctima de ciberbullying.

Investigaciones recientes señalan que los niños entre los 12 y 13 años son los que presentan un mayor riesgo de sufrir acoso digital o ciberbullying.

El acoso online puede darse entre personas de diferente edad, pero lo más común es que ocurra entre iguales y con «demasiada frecuencia» en los entornos escolares.

El teléfono móvil, internet o incluso videojuegos en red pueden ser vehículo de este tipo de agresiones, que para ser consideradas como tal deben ser intencionadas y reiterativas.

Detectado un caso, la contención de ser inmediata con el apoyo del padre con un profesional en psicología a quienes puede sumarse un experto en tecnología y el ámbito legal.

La atención primaria debe darse en el entorno escolar y la vía judicial la última instancia.