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El Presidente de la República, Carlos Alvarado Quesada, ordenó esta noche despejar la entrada del muelle de Moín para permitir que camiones cisterna ingresaran al plantel de la Refinadora Costarricense de Petróleo para cargar gas GLP y evitar un desabastecimiento del mercado nacional.

“No podemos darnos el lujo de que el país se quede sin ese suministro por un grupo vandálico que busca hacer una demostración de fuerza buscando perjudicar al país y a la ciudadanía. El gas es indispensable para los hogares y es vital para el funcionamiento óptimo de hospitales, centros educativos e industrias”, indicó el mandatario. La orden de ingreso se dio a las 9:52 p.m.

La orden supuso un enfrentamiento con decenas de personas que se mantenían apostadas en la entrada del muelle, pues los presentes se negaron a retirarse del lugar, tal y como les fue solicitado. No se reportaron heridos.

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Aunque los manifestantes se encontraban en el sitio desde tempranas horas, la protesta subió de tono en la tarde cuando varias personas se abalanzaron con piedras y palos sobre personal de Recope. Los funcionarios se desplazaban en un vehículo particular y regresaban de realizar una revisión en el sistema eléctrico en el plantel de Moín.

Entre la madrugada y la tarde, en dos ocasiones desconocidos sabotearon el cuarto de control para interrumpir el suministro eléctrico del plantel. Para eso forzaron los candados, cortaron cables, desconectaron la subestación principal, inhabilitación del centro de control del oleoducto y el sistema de control de nivel de las esferas de almacenamiento de gas GLP, confirmó el presidente Ejecutivo de Refinería Costarricense de Petróleo (RECOPE), Alejandro Muñoz.

El acto vandálico dejó fuera de servicio las 15 subestaciones que alimentan de electricidad los diferentes sistemas y equipos que operan el plantel. Aunque desde el domingo en la noche las instalaciones del muelle estaban bajo resguardo policial, al parecer empleados autorizados para el ingreso habrían boicoteado los equipos.

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El segundo corte de suministro se produjo, de forma repentina, a las 4:54 de la tarde. Mientras las cuadrillas de la Refinadora intentaban restablecer el fluido eléctrico, en las afueras del plantel la muchedumbre impidió el ingreso de los camiones cisterna que tenían la tarea de transportar el gas.

Durante la escaramuza, varios camiones resultaron con golpes en la carrocería y vidrios quebrados. Además, desconocidos que se movilizaban en motocicletas amenazaron con armas de fuego a los conductores de los cisternas y los obligaron a retirarse del lugar, informó el Ministro de Seguridad Pública, Michael Soto.

Envalentonados por la acción, los protestantes quemaron sobre la calzada llantas e impidieron el ingreso de máquinas extintoras del Cuerpo de Bomberos. Para las 6:00 p.m., unas 150 personas se manifestaban a la entrada del muelle.

Durante la noche, RECOPE envió vía aérea a un especialista para coordinar la reparación de los equipos boicoteados.

“La orden del Presidente fue garantizar el abastecimiento como prioridad y así ejecutamos. Desplazamos cuerpos policiales desde diferentes zonas para configurar un contingente que permitiera controlar la violenta manifestación.” afirmó el Ministro de Seguridad Michael Soto.

De igual forma, durante la noche la Fuerza Pública atendió diversos episodios de violencia en Limón, como el registrado en Limón 2000, donde un grupo de manifestantes la emprendió a pedradas contra un cabezal que transportaba una carga de papel.

El trailero escapó ileso; los manifestantes quemaron la cabina del vehículo de carga. También hubo bloqueos esporádicos de calles que fueron rápidamente controlados.