Por Juan José Herrera 7 de noviembre de 2025, 8:40 AM

La caída en el costo de vida, el aumento en el ingreso de los hogares y familias cada vez más pequeñas son las tres razones que, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), explican la disminución sostenida en los índices de pobreza en Costa Rica.

La Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), publicada la semana anterior, estableció el porcentaje de hogares pobres en el país en 15,2%; 2,8% menos que en 2024 (18%) y 6,6% abajo si se compara con el 2023 (21,8%).

Eso significa, en números absolutos, que en solo dos años la cantidad de hogares que no tienen ingresos para cubrir sus necesidades más básicas pasó de 390.509 a 286.365, para una disminución del 26,67%.

Esas alentadoras cifras también se reflejan en la pobreza extrema, entendida como la que se presenta en aquellos hogares donde el ingreso no alcanza ni siquiera para comprar los alimentos esenciales. Ahí, el porcentaje se desplomó de 6,3% en 2023 (112.916) a 3,8% (71.336) este año, es decir, 36,8% hogares menos.

Eddy Madrigal, coordinador de la Enaho, afirma que la principal explicación para esa caída en los índices de pobreza pasa, sin duda, por un aumento en todos los tipos de ingresos de los hogares costarricenses, ya sean salarios o transferencias.

Por ejemplo, para este 2025, el ingreso promedio por hogar a nivel nacional es ahora de ₡1.209.825 mensuales, una variación de 8,1 % si se compara con el 2024, cuando se estimó en ₡1.119.660.

Sin embargo, esos resultados tan prometedores despiertan dudas en diferentes sectores.

La semana anterior, por ejemplo, la diputada del PUSC, Vanessa Castro, aseguró en el Plenario Legislativo que esos porcentajes que presentó la Enaho se explican principalmente por las variaciones en las líneas de pobreza, que son esos límites estadísticos que indican cuáles hogares son pobres y cuáles no, incluso por diferencias mínimas.

Para Castro, la disminución de esas líneas entre estudios significa que los hogares ticos hoy siguen siendo igual de pobres que en el pasado, solo que ya no se clasifican como tales.


Madrigal reconoció que esa puede ser una razón, pero que en el contexto actual, la cifra de hogares que se alejan de la pobreza por esa razón es “ínfima”.

De hecho, si se analizan a detalle, las variaciones de las líneas han sido muy pequeñas: en 2023, el ingreso mínimo para que un hogar se considerara pobre en la zona urbana era de ₡129.038 y ahora es ₡127.150. En la zona urbana las líneas pasaron de ₡99.537 a ₡98.716.

Esto, insiste Madrigal, no puede explicar por sí solo una caída tan pronunciada.

Inconsistencias

Las cifras que exhibe la Enaho en términos de la caída de la pobreza son respaldadas tanto por expertos de la Universidad Nacional como de la Universidad de Costa Rica, pero sus razones generan dudas.

Roxana Morales, economista y coordinadora del Observatorio Económico y Social de la UNA, coincide en que la principal explicación para la disminución en los índices de pobreza y pobreza extrema pasa por un aumento de los ingresos, que a su vez refiere a un incremento en la fuerza laboral del país; sin embargo, la Encuesta Continua de Empleo (ECE), también del INEC, lleva meses registrando una caída en la masa de trabajadores.

“Nos llaman la atención las inconsistencias con respecto a encuestas dentro del mismo INEC, que sabemos son diferentes y abarcan poblaciones diferentes, pero no deja de llamar la atención que los ingresos de los hogares aumenten, según la Enaho, por el crecimiento en las tasas de participación y ocupación, es decir que hay más personas trabajando, pero la ECE nos dice que en el último año hay menos personas trabajando, ahí es donde nos genera incertidumbre.

“Por eso nos llama poderosamente la atención, porque ese mayor ingreso puede entonces explicarse por ingresos informales, que no están siendo reportados, o incluso actividades ilícitas y que no se declaran en esas encuestas”, dijo Morales.

Gilbert Brenes, catedrático de la Escuela de Estadística de la UCR, coincidió con la economista.

“Si bien es cierto, la Encuesta Continua de Empleo mide mejor lo que es el desempleo y la disminución de la fuerza de trabajo, más bien con la Enaho parece que la fuerza de trabajo se va recuperando un poco porque la medición es un poco más cruda, pero al final eso suena contradictorio.

“Lo otro es que efectivamente sí están subiendo los ingresos y eso sí hay que reconocerlo: en los últimos dos años han venido subiendo los ingresos por trabajo, pero lo que más me llama la atención en estos últimos resultados es que los ingresos promedio que más aumentan son los que tienen que ver con el ingreso autónomo y una fuente que es muy extraña, y que requiere investigarse más, que es el incremento en los ingresos de renta de la propiedad”, dijo Brenes.

El INEC reconoce que esas inconsistencias existen y que es una preocupación real, sin que hoy se tenga una solución clara. 

En el horizonte, se discute la posibilidad de unificar los operativos de ambos estudios como una posible solución para reflejar, de manera más exacta, esos datos.

Mientras tanto, las proyecciones del Banco Central para el futuro cercano, con un crecimiento económico sostenido y una inflación que seguirá a la baja en los meses por venir, hacen pensar que la pobreza seguirá alejándose de los hogares costarricenses en el futuro cercano, aun en medio de la tradicional incertidumbre que siempre provoca la campaña electoral.

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