El Niño ya golpea Guanacaste: familias venden ganado y pierden cosechas por sequía
La falta de pastos complica la alimentación de las reses y cultivos como el maíz no lograron desarrollarse en Matambú debido a la poca agua.
El viento hace que a la sombra, el sol de Guanacaste pueda soportarse mejor. Arde en la piel en cuanto las nubes pasan o es momento de dejar atrás los árboles que cubren a quienes caminan por la orilla de la calle.
En los primeros 20 días de julio, en diferentes comunidades apenas si habían caído ligeras lloviznas o uno que otro aguacero.
La falta de lluvias mantiene quebradas completamente secas, impide la siembra de cultivos tradicionales, obliga a familias a pensar en vender su ganado por falta de pasto y agrava la presión sobre las fuentes de agua que abastecen a varias comunidades de la provincia.
En el territorio indígena de Matambú, en Nicoya, la evidencia de la sequía salta a la vista. Una quebrada que recorre el centro de la comunidad y normalmente lleva suficiente agua durante esta época del año hoy permanece completamente seca.
Para Gerardo Villagra, presidente de la Asociación de Desarrollo Integral de Matambú, la situación deja pocas dudas sobre el impacto que está teniendo el fenómeno de El Niño.
"El fenómeno de El Niño nos está afectando muy, muy fuerte. No hay señales de que aquí corra agua y usted sabe que la agricultura depende un 100% del agua que en este momento no tenemos", señaló.
Las consecuencias ya alcanzan la producción agrícola. Al momento de la entrevista, la comunidad estaba preparándose para celebrar la tradicional Feria del Maíz (18 de julio), pero este año gran parte de la materia prima debió comprarse fuera del territorio, ya que la falta de lluvias impidió sembrar.
"La gente preparó el terreno, pero no tuvo oportunidad de sembrar por falta de lluvia (...) Vamos a tener una Feria del Maíz donde la mayoría de los productos que vamos a vender, el material está comprado fuera de Matambú, cosa que ha sido lo contrario anualmente", explicó Villagra.
La situación también golpea a quienes dependen de la ganadería para complementar sus ingresos. Aunque en la zona predominan pequeños productores, muchos ya valoran vender sus animales para evitar perderlos por la falta de alimento.
El día de la entrevista, Gerardo tuvo que resolver con urgencia la falta de agua de sus reses porque, al momento de nuestro encuentro, apenas si había llovido una vez en los últimos 18 días y ya los animales no tenían donde beber.
A través de una línea de mangueras logró llevar agua desde un terreno de su hermano al suyo, pero está claro que una opción como esta se escapa de las manos de casi cualquier otro productor de Matambú.
"Muchas familias que tienen tres, cuatro, cinco o diez animales precisamente en esta quincena están pensando en venderlos para poder sobrevivir, porque el ganado se va a morir de hambre; no hay pastos", advirtió el dirigente comunal, quien incluso alertó sobre una eventual crisis de seguridad alimentaria si las condiciones no mejoran.
La presión por el agua también se siente en la costa norte de Guanacaste. En Potrero, distrito de Cabo Velas, la ASADA mantiene desde 2018 una condición de no factibilidad técnica que le impide otorgar nuevas disponibilidades de agua debido a la limitada capacidad del sistema.
Leonel Duartes, presidente de la ASADA de Puerto Potrero, aseguró que actualmente existen más de 1.500 solicitudes de disponibilidad paralizadas y que uno de los principales pozos de la comunidad redujo su caudal otorgado en más de un 90%.
"Actualmente, el que tengo a mi espalda es uno de los mejores pozos que teníamos. Eventualmente era un pozo de 15 litros por segundo; hoy solo un litro por segundo le estamos sacando por el nivel del acuífero que ha bajado en gran cantidad", afirmó.
Duartes atribuyó parte de esa presión al acelerado desarrollo urbanístico de la zona y denunció que existen extracciones ilegales de agua que, según dijo, no están siendo cuantificadas.
"Necesitamos una declaratoria de emergencia ya, porque ya tenemos la afectación severa de los bajos niveles de los pozos", agregó.
La impermeabilización del suelo reduce las zonas de captación de la poca agua que cae, lo que dificulta aún más la recarga de los mantos acuíferos.
Las situaciones que viven Matambú y Puerto Potrero responden a una tendencia que ya preocupa a especialistas. Karen Chacón, coordinadora del capítulo ambiental del Estado de la Nación, explicó que los problemas de disponibilidad de agua dejaron de ser casos aislados y hoy se extienden a distintas regiones del país, con Guanacaste como uno de los territorios más vulnerables por formar parte del Corredor Seco Centroamericano.
"El cambio climático ya tiene manifestaciones. No es que las vamos a ver en el futuro; ya hoy las estamos experimentando", indicó Chacón, quien insistió en que la provincia requiere una planificación que permita armonizar el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental.
Las proyecciones del Estado de la Nación respaldan esa preocupación. El informe advierte que el Pacífico Norte figura entre las zonas donde se esperan las mayores reducciones de precipitación y un incremento de la aridez durante las próximas décadas.
Incluso señala que cantones como Liberia, Bagaces y Carrillo podrían enfrentar condiciones áridas permanentes hacia finales de siglo, con efectos sobre la seguridad alimentaria, la economía rural, el turismo y la disponibilidad de agua.
Mientras en Matambú reclaman que ninguna institución ha impulsado una estrategia integral para enfrentar los efectos del cambio climático en la comunidad, en Puerto Potrero la ASADA pide una declaratoria urgente y acelerar proyectos de abastecimiento de agua para evitar que la crisis siga profundizándose.
Esta nota forma parte de un trabajo hecho por el equipo periodístico del programa 7 Días, el cual solicitó una entrevista con Acueductos y Alcantarillados sobre lo que ocurre en Guanacaste y especialmente los reclamos que desde la costa norte hacen; sin embargo, al cierre de edición, la institución aún no contesta la solicitud hecha desde el 1.° de julio.

