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Restaurantes, locales de artesanías y pequeños locales de venta de fresas; miles de clientes regresaron a estos comercios aledaños al volcán Poás, gracias a la reapertura del coloso. 

El volcán estuvo cerrado para los turistas durante 16 meses, debido a sus constantes erupciones.

Algunos negocios incluso se vieron en la necesidad de buscar otra fuente de ingresos y cerrar.

Sin embargo, tras la tempestad llegó la calma, y poco a poco regresó la visitación no solo al volcán, sino también a las pequeñas y micro empresas de este sector alajuelense, que meses atrás reportaban una caída de ventas de hasta el 71%.

Cada uno de estos locales pasó de ganar en promedio ¢769.000 por día, a solo ¢40.000, por la falta de turistas, según un estudio de la Universidad Latina.

Pero estos números pocos alentadores son cosa del pasado. El volcán ya está abierto y la visitación poco a poco regresa a la normalidad.