Por Johnny López 8 de junio de 2026, 18:55 PM

Desde antes de que salga el sol, el movimiento ya se siente en la cocina. El fuego está encendido, la masa lista y las hojas comienzan a apilarse sobre las mesas.

En Barbacoas de Puriscal, la elaboración de tamales es mucho más que una receta. Es una tradición que reúne a cerca de 100 personas con un mismo objetivo: preparar cerca de 2.000 tamales en una sola jornada (ver video adjunto).

“Trabajamos desde antes de las 6 a. m. y hasta que terminemos la jornada. Somos un grupo de cocineras que trabaja para diferentes actividades de la parroquia de Barbacoas. Siempre que nos necesitan, les damos el sí a la iglesia”, comenta Aracelly Acuña, quien se desempeña como jefa de cocina.

Mientras unos se encargan de la masa, otros alistan cuidadosamente los ingredientes. A un costado, varias manos trabajan limpiando hojas, una tarea fundamental para que cada tamal quede listo para envolver.

El ambiente está lleno de conversaciones, risas y trabajo en equipo. Cada persona aporta su granito de arena para que la tradición continúe viva.

Entre quienes participan está doña Ana Porras, una mujer de 67 años que lleva cerca de cinco décadas colaborando en esta labor comunitaria. Su historia es también la historia de muchas personas que han encontrado en estas jornadas una forma de servir, compartir conocimientos y acompañar a las nuevas generaciones que poco a poco se suman a la tradición.

Con paciencia y experiencia, doña Ana se ha convertido en una guía para las más jóvenes, transmitiendo no solo la técnica para preparar un buen tamal, sino también el valor de trabajar unidos por la comunidad.

Con el paso de las horas, la producción avanza y los tamales comienzan a salir uno tras otro. Cada uno lleva el esfuerzo de muchas manos y el cariño de quienes mantienen viva esta costumbre que forma parte de la identidad costarricense.

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